
Paz, Surf y Cannabis: equilibrio entre la vida personal y la abogacía
Entre olas, propósitos y desafíos, una abogada cuenta cómo encontró en la abogacía cannábica, en el surf y en el autocuidado el camino para integrar vida y profesión con equilibrio
Publicado el 31/08/2025
Quien haya entrado alguna vez en el mar con la tabla bajo el brazo sabe: el surf es mucho más que un deporte. Es un ejercicio de presencia, humildad y equilibrio. No sirve de nada luchar contra la fuerza de las olas, ni intentar controlar lo que está fuera de nuestro alcance. Hay que observar, esperar el momento adecuado, respirar hondo y, solo entonces, remar con confianza. Cada ola es una oportunidad única, o te conectas con ella, o pasa de largo.
En la abogacía cannábica, y en la vida, no es diferente.
Cuando empecé a ejercer el derecho cannábico, en 2017, era como si estuviera entrando en un mar desconocido. Olas altas de prejuicio, corrientes fuertes de criminalización, remolinos de inseguridad jurídica. Pero también estaba, y sigue estando, la fuerza de la marea empujando hacia adelante: pacientes en busca de dignidad, familias enteras luchando por la salud de quienes aman, médicos, abogados, comunicadores e investigadores comprometidos con la ciencia.
Pero antes de decidirme por este camino, viví un período de sacrificio que dejó marcas profundas. Trabajé en entornos donde el lucro importaba (mucho) más que las personas, donde la presión constante y la competencia enfermiza se justificaban como "parte del juego". Enfrenté situaciones de acoso moral, donde mi dedicación nunca parecía suficiente, y donde mi salud, física y emocional, fue despreciada en nombre de metas inalcanzables.
El resultado no podía ser otro: burnout y depresión. Un agotamiento tan grande que ya no podía reconocerme a mí misma. El cuerpo pidió pausa, la mente pidió aire, y el corazón pidió sentido. Fue en ese momento de ruptura cuando entendí: ¡no se puede vivir en contra de tu propia marea toda la vida!

Pero por romántico que pueda parecer este proceso de transformación y transición de carrera, la verdad es que fue bastante doloroso y arriesgado. Salir de la caja (y del armario) para romper con la abogacía tradicional requirió una dosis de valentía que quizás solo alguien bastante infeliz poseería.
Y hoy, soy una abogada activista, defensora del cannabis ¡y surfeo! Por eso, muchas veces me preguntan cómo concilio vida personal y vida profesional. La respuesta es simple: no concilio. ¡Integro!
Después de pasar por tantas experiencias negativas, de postergar mi éxito profesional en favor del éxito de una empresa o de otra persona, vi que la verdadera realización está en el equilibrio. Y es en este punto donde el surf y el cannabis entran en mi vida.
El surf me enseñó a esperar, a despertar, a estar atenta a la ola correcta. Y en esta espera, encuentro la pausa que necesito para escucharme a mí misma. ¿Hace cuánto tiempo que no haces eso? Por su parte, el cannabis me enseñó que el equilibrio viene de dentro. Y la abogacía cannábica me mostró que es posible trabajar con propósito sin renunciar a quién soy. Así que ya no hay una frontera rígida: lo que me mueve en el trabajo es lo mismo que me mueve en la vida.
Por supuesto, conciliar todo esto no es fácil e implica renuncias, dedicación, estudio, acción y disciplina. Pero priorizarte a ti, antes que a tu trabajo, es la gran clave transformadora, y quizás sea la mejor forma de trabajar mejor, rendir más y ser más realizada.
Hoy, entiendo que la paz no es la ausencia de conflictos, sino la elección consciente de alinear vida, propósito y profesión. El surf, el cannabis y la abogacía se han convertido en partes de un mismo viaje, el de vivir con equilibrio, sin permitir que el trabajo destruya a la persona, ni que el miedo paralice a la profesional.
Si antes me veía arrastrada por olas que no eran mías, ahora surfeo las que elijo remar. Porque, al fin y al cabo, integrar es eso: hacer de tu propia vida la mayor causa que defiendes.
Y si hay algo que aprendí en este proceso es que, cuando te pones en el centro de tu propia marea, el mar sigue siendo desafiante, pero cada ola adquiere un nuevo sentido.
Carla Coutinho es abogada y activista con destacada actuación en el derecho del cannabis. CLO de Liamba Comitiva, con enfoque en el área de Desarrollo e Investigación, y directora de la asociación de pacientes Reconstruir Cannabis, es especialista en hábeas corpus para cultivo medicinal y acciones civiles relacionadas con el acceso al cannabis terapéutico. Actúa en la defensa de los derechos fundamentales a la salud, la dignidad y la justicia social.