Álcool y tabaco causan más daños que cannabis, revela estudio en Canadá
Estudio en Canadá reposiciona debate sobre drogas al comparar impactos sociales y de salud

Una análisis científico realizado en Canadá reaviva un antiguo debate desde una nueva perspectiva: el impacto real de las sustancias psicoactivas en la sociedad. Al comparar 16 drogas según criterios que van más allá de los efectos individuales, el estudio identificó que el alcohol y el tabaco lideran el ranking de daños, superando a sustancias históricamente más estigmatizadas como la cannabis.
Publicado en Journal of Psychopharmacology, la investigación utilizó la metodología de análisis de decisión multicriterio (MCDA) para evaluar no solo los efectos farmacológicos, sino también factores como la prevalencia de uso, costos sociales e impactos económicos.
Ranking de daños desafía percepciones históricas
Los resultados muestran una diferencia significativa entre sustancias legalizadas y aquellas que aún enfrentan mayores restricciones. El alcohol ocupa la primera posición, con 79 puntos, seguido por el tabaco (45) y los opioides sin prescripción (33). A continuación, la cocaína y la metanfetamina registraron 19 puntos cada una, mientras que la cannabis aparece con 15.
Recientemente, publicamos un artículo en el Portal Sechat que mencionó cómo la ciencia ve las diferencias entre el alcohol y la cannabis y cómo ambos reaccionan en nuestro cerebro.
El Portal Cañamo también destacó la investigación canadiense señalando que “alcohol y tabaco son considerados más nocivos que la cannabis en Canadá”, resaltando que el dato más relevante no es solo la posición de la cannabis, sino la distancia entre ella y sustancias ampliamente aceptadas socialmente.
Según el medio, “comparar una sustancia aparentemente ‘inofensiva’ desmantela una jerarquía profundamente arraigada, donde lo legal no es necesariamente lo menos perjudicial, y lo prohibido no siempre ocupa el primer lugar en términos de daños generales”.
Cómo se calcularon los daños
La metodología aplicada por los investigadores considera dos ejes principales: los perjuicios al individuo y los impactos a la sociedad. Entre los criterios se encuentran la mortalidad, dependencia, daños físicos y mentales, además de costos económicos y sociales.
Los autores enfatizan que las puntuaciones no representan el riesgo aislado del uso, sino el impacto colectivo. Como explica el estudio, se trata de un análisis que tiene en cuenta “la prevalencia de su uso, su disponibilidad y el marco regulatorio en el que circula”.
Este punto ayuda a comprender por qué el alcohol ocupa el liderazgo: además de sus efectos en la salud, es una sustancia ampliamente consumida y socialmente normalizada.
Cannabis y políticas públicas en el centro del debate
Con una puntuación más baja en el ranking, la cannabis aparece como una de las sustancias de menor impacto general dentro del análisis. Aun así, el estudio no descarta riesgos, pero sugiere que sus efectos deben ser analizados dentro de un contexto más amplio.
Según el Portal Cañamo, “los daños dependen no solo de la sustancia en sí, sino también de las políticas públicas que la rodean”. En Canadá, el uso adulto de cannabis está regulado por ley, con control sobre producción, distribución y venta.
Este escenario refuerza la importancia del entorno regulatorio en la definición de los impactos sociales de cada sustancia, desplazando el debate más allá de la farmacología.
Datos globales refuerzan impacto de alcohol y tabaco
Los hallazgos del estudio dialogan con datos internacionales. La Organización Mundial de la Salud estima que el alcohol estuvo asociado a aproximadamente 2,6 millones de muertes en 2019, mientras que el tabaco es responsable de más de 7 millones de muertes al año.
En Canadá, el informe “Costes y Daños del Uso de Sustancias en Canadá” señala que el alcohol representó el 40,1% de los costes atribuibles al uso de sustancias en 2020, seguido por el tabaco con el 22,7%.
Para el Portal Cañamo, estos números refuerzan que “esto no es una provocación retórica de la comunidad cannábica, sino una evidencia que se alinea con los datos ya disponibles sobre los impactos económicos y de salud”.
Regulación y evidencia científica cobran protagonismo
El análisis también contribuye a reposicionar el debate sobre políticas de drogas. Al evidenciar discrepancias entre sustancias legales y sus impactos reales, el estudio sugiere la necesidad de decisiones basadas en evidencias.
Como destaca el Portal Cañamo, “el valor político de este tipo de trabajo radica en desplazar el debate de los eslóganes hacia la proporcionalidad”. Desde esta perspectiva, criterios como el daño colectivo pasan a tener un papel central en la elaboración de políticas públicas.
Fuente: Con información original publicada por el Portal Cañamo.
