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Atrasos en la importación vía RDC 660 exponen un mayor rigor en EE. UU. e irregularidades con THC por encima de lo permitido

Descubra cómo la inspección más intensa, los fallos de conformidad y las restricciones logísticas impactan en la importación de cannabis medicinal en Brasil.

Atrasos en la importación vía RDC 660 exponen un mayor rigor en EE. UU. e irregularidades con THC por encima de lo permitido
Una inspección más rigurosa en Estados Unidos y fallos de conformidad con el THC impactan en la importación de cannabis medicinal a Brasil

La importación de productos a base de cannabis a Brasil, a través de la RDC 660, se enfrenta a un escenario de retrasos y mayor complejidad operativa. Una investigación de Sechat con empresas del sector indica que los cambios recientes en Estados Unidos —principal origen de estos envíos— han impactado directamente en el flujo logístico, con consecuencias en los plazos de entrega a los pacientes.

Uno de los principales factores detrás de este escenario es el aumento de cargas retenidas en origen o durante el transporte, muchas de ellas vinculadas a irregularidades en el contenido de THC por encima del límite permitido.

Fiscalización más rigurosa en origen

En Estados Unidos, la actuación de organismos como la aduana (CBP) y la Drug Enforcement Administration (DEA) se ha intensificado a lo largo de los últimos meses. Las empresas comunican un aumento de las inspecciones, retenciones y, en algunos casos, incautaciones de cargas.

Incluso los productos con un contenido de THC dentro del límite federal del 0,3 % se están sometiendo a verificaciones más detalladas. El uso de perros adiestrados y el análisis del olor característico del cannabis han pasado a influir en abordajes más cautelosos por parte de las autoridades.

El THC por encima de lo permitido bloquea las operaciones

Fuentes del sector señalan que una parte relevante de los problemas está relacionada con el envío de productos fuera de las normas. Hay registros de empresas que intentan exportar a Brasil artículos con un contenido de THC superior al 0,3 %, lo cual no está permitido dentro del modelo de la RDC 660.

Estas cargas acaban siendo retenidas, bloqueadas o devueltas, generando un efecto cascada sobre toda la operación. Como resultado, el nivel de fiscalización aumenta para todos los envíos, incluidos los que cumplen las normas.

En la práctica, este movimiento ha contribuido directamente a paralizar el flujo de la RDC 660, ampliando los plazos y creando incertidumbre logística para empresas y pacientes.

La documentación pasa a ser determinante

El cumplimiento documental se ha convertido en el principal factor para hacer viables los envíos. Entre los elementos exigidos se encuentran:

  • Certificado de análisis (COA) completo y rastreable
  • Ficha de datos de seguridad (SDS)
  • Licencias de producción y fabricación en Estados Unidos
  • Registro como “known shipper” ante la TSA
  • Envases con código QR, identificación de origen y dirección

Las empresas señalan que los COA incompletos o inconsistentes están entre los principales motivos de retención. Desde octubre del año pasado, se ha producido un incremento en la exigencia y en la revisión de estos documentos.

Las compañías aéreas amplían las exigencias

El transporte aéreo continúa realizándose, pero con un mayor nivel de exigencia. Compañías como LATAM y American Airlines han pasado a condicionar el embarque a la verificación rigurosa de la documentación.

Las cargas con cualquier inconsistencia no son aceptadas. El temor a multas y retrasos operativos —que pueden generar costes elevados, estimados en unos 700 USD por hora de aeronave parada— ha llevado a las empresas a adoptar una postura más conservadora.

La menor oferta de vuelos agrava los retrasos

La reducción de la red aérea internacional también contribuye a este escenario. El aumento del coste del combustible, influido por tensiones geopolíticas, y la redistribución de rutas han reducido la disponibilidad de vuelos entre Estados Unidos y Brasil.

Con menos espacio disponible, las cargas más sensibles desde el punto de vista regulatorio se enfrentan a mayores dificultades para el embarque, ampliando el tiempo de tránsito.

Repercusiones en Brasil

En Brasil, los retrasos también están relacionados con el tiempo de análisis regulatorio. Las empresas afirman que los procesos en Anvisa pueden llevar meses y, en caso de denegación, la devolución de la carga puede prolongar aún más el ciclo logístico, afectando a la caducidad de los productos.

Este escenario presiona la operación de la RDC 660, actualmente responsable de atender a un gran número de pacientes mediante la importación directa.

“Las cuestiones relacionadas con la logística siempre han estado presentes en las importaciones directas por parte del paciente (RDC 17, 335 y 660). Por lo tanto, es indispensable, para todas las empresas que participan en el proceso de importación —tanto las que están en Brasil asesorando al paciente como las de logística—, el análisis previo y consistente de la documentación, ya sea del paciente (la autorización de Anvisa) o la exacta correspondencia del producto prescrito con aquel que se envía a Brasil”, evalúa Leonardo Navarro, director jurídico del ICR (Instituto Conexão e Regulação)