Agronegócio

Cáñamo en la entresiembra: potencial de la planta como cultivo de cobertura

Los beneficios agronómicos, ambientales y económicos hacen que el cáñamo sea una alternativa prometedora en la gestión sostenible

Cáñamo en la entresiembra: potencial de la planta como cultivo de cobertura
“El cáñamo tiene una doble aptitud”, explica el ingeniero agrónomo, investigador y doctorando de la Universidad Federal de Viçosa (UFV), Robert Gandra. “Además de cumplir la función de planta de cobertura, es una mercancía. Se pueden extraer fibras y aún

El uso del cáñamo, una variedad de cannabis con bajo contenido de THC, como cultivo de cobertura está creciendo en la agricultura sostenible. Cultivado entre ciclos productivos, ayuda a conservar el suelo, reducir los impactos climáticos y aumentar la biodiversidad, al mismo tiempo que puede generar valor económico a través de fibras y granos.

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Robert Gandra, ingeniero agrónomo. Imagen: Archivo personal

“El cáñamo tiene una doble aptitud”, explica el ingeniero agrónomo, investigador y doctorando de la Universidad Federal de Viçosa (UFV), Robert Gandra. “Además de cumplir la función de planta de cobertura, es una mercancía. Se pueden extraer fibras y aún dejar un residuo con un buen aporte de materia orgánica, protegiendo el suelo.”

Según Gandra, los beneficios incluyen la formación de rastrojo para siembra directa, mejora de la infiltración y retención de agua, interrupción de los ciclos de plagas y enfermedades y reducción de la temperatura del suelo.

“El crecimiento rápido y la siembra densa cubren rápidamente el dosel, dificultando la entrada de luz para las malas hierbas y reduciendo la necesidad de herbicidas”, añade.

 

Suelo más fértil y control biológico natural

 

Al igual que otros cultivos de cobertura, el cáñamo protege el suelo contra fuertes lluvias y vientos, previniendo la erosión y la pérdida de nutrientes. Sus residuos ofrecen materia orgánica que mejora la fertilidad y la retención de agua.

El cultivo también ayuda a controlar las plagas de forma natural. “Un ejemplo es el chinche. Al no encontrar el cáñamo como hospedero, su población disminuye, reduciendo el riesgo para la próxima cosecha”, afirma Gandra.

Un estudio europeo, realizado durante tres años, mostró que los residuos de cáñamo aumentan el carbono del suelo cuando se incorporan a principios de primavera. La descomposición más lenta protege el suelo durante más tiempo y favorece el secuestro de carbono, aunque la liberación de nitrógeno es más gradual.

 

Ventajas agronómicas del cáñamo

 

Entre los atributos de la planta se encuentra la alta producción de semillas, lo que permite cubrir grandes áreas, y la resiliencia en condiciones de estrés hídrico moderado.

El tallo, rico en lignina y hemicelulosa, se descompone lentamente, manteniendo el rastrojo sobre el suelo durante más tiempo, un efecto similar al del maíz. “El cáñamo cierra rápidamente el área, restringiendo la entrada de luz para las plantas competidoras y reduciendo la necesidad de herbicidas”, explica Gandra.

 

Sostenibilidad y secuestro de carbono

 

Los beneficios ambientales también son significativos. En términos de biomasa, el cáñamo puede superar a los cultivos tradicionales.

“Mientras que el maíz produce de 10 a 12 toneladas de materia seca por hectárea, el cáñamo puede llegar a 25. Alrededor del 40% de este volumen permanece en el campo como residuo, lo que representa una aportación relevante de carbono”, compara Gandra.

Además, parte del carbono permanece secuestrado en los productos derivados de la planta, como papel, tejidos, cuerdas e incluso hormigón, retrasando su retorno a la atmósfera.

 

Experiencias internacionales y potencial futuro

 

El cáñamo ya ha sido probado como cultivo de cobertura en países como Estados Unidos y Nueva Zelanda. En Pensilvania, mostró potencial para mejorar el suelo y generar ingresos adicionales con fibras. En Nueva Zelanda, las investigaciones evalúan el cultivo entre huertos, ocupando las líneas sin competir con el cultivo principal.

Para Gandra, estas experiencias refuerzan el futuro prometedor del cáñamo: “Puede ser utilizado tanto en la entresiembra como en rotaciones de cultivos o consorcios. Reúne beneficios productivos, ambientales y económicos.”

Experimentos del Instituto Rodale, en EE. UU., destacan el rápido crecimiento de la planta, que puede alcanzar hasta 3,6 metros en 85 días, cubriendo el suelo y reduciendo las malas hierbas. Los técnicos también resaltan la importancia del sistema radicular en la estructuración del suelo, esencial para la planificación agrícola.