Cannabis x Marihuana: ¿Cuál es la diferencia?
¡No! No hay diferencia, estamos hablando exactamente de lo mismo.
Publicado en 03/04/2023

Por Bruna Kholer
¿La marihuana y la cannabis son diferentes? ¿Una es medicina y la otra no? Ambos términos se utilizan para hacer referencia al tema, sin embargo, la elección de uno u otro determina la conducción de la información, la recepción e interpretación; además de ser una creciente polémica acerca del prejuicio en relación al tema.
Varios estudios ya nos permiten tomar conciencia de que la marihuana está presente en la humanidad desde hace miles de años. En Asia, se han encontrado registros de más de 2.500 años que demuestran el uso de la planta de forma recreativa, la utilización de la fibra del cáñamo (hace más de 3.500 años) y de su semilla como alimento, además de la extracción de aceites y del propio uso medicinal. En antiguas escrituras hindúes, se encuentra la cannabis como componente de la medicina Ayurvédica. Papiros egipcios escritos alrededor de 1.500 a.C. contienen recetas utilizando la planta como tratamiento para numerosas condiciones de salud. Con esto, vemos que la cannabis siempre ha formado parte del desarrollo de diversas sociedades, de forma natural, al igual que otras plantas medicinales, pero este escenario ha cambiado y, hoy, la marihuana está rodeada de una gran y sólida polémica.
El proceso de criminalización de la cannabis, la introducción de esta en comparativos con drogas altamente nocivas y la asociación equivocada del uso con aspectos negativos de comportamientos, resulta en la dura discriminación que observamos actualmente. La revuelta en la visión de la humanidad proviene de cuestiones ideológicas, sociales y raciales. El tema merece un artículo entero para sí, pero en los bordes de este océano de rechazos, se encuentra un tópico poco discutido y que, probablemente, no es notado por muchos: ¿Hay diferencia entre los términos marihuana y cannabis?
La respuesta es simple: ¡No! No hay diferencia, estamos hablando exactamente de lo mismo. Pero, ¿qué tiene esto que ver con el tabú respecto al tema? Vamos entonces al análisis de este detalle camuflado en todo el contexto.
El nombre científico de la planta es Cannabis Sativa, una herbácea de la familia de las Cannabáceas. Se divide popularmente en cáñamo y marihuana (se nota que las dos palabras están formadas, exactamente, por las mismas letras), diferenciándose por el cannabinoide psicoactivo, el THC (Tetrahidrocannabinol). Se encuentra menos de 0,3% de THC en el cáñamo, que es una subespecie de la cannabis sativa destinada a la fabricación de tejido, papel, cervezas, aceites, resinas y combustibles, y su semilla es un alimento de gran valor nutricional.
La marihuana, por su parte, lleva una gran concentración de cannabinoides (CBD, THC, entre otros) y a través de ella, se obtiene la mayor parte de las extracciones que posibilitan la producción de medicamentos y productos terapéuticos para el tratamiento de una vasta gama de enfermedades.
La aplicación medicinal del THC comprende un gran potencial en el tratamiento de afecciones como glaucoma, inflamaciones, estimulador de apetito y compone cuidados paliativos en pacientes con cáncer. Los efectos psicoactivos permiten el uso adulto y recreativo, lo que desencadenó la segregación y depreciación del término marihuana. En medios de comunicación, por ejemplo, la cannabis se utiliza para designar fines medicinales y, marihuana, cuando se informa sobre episodios de carácter criminal.
En lenguaje popular, diversos términos peyorativos son atribuidos a los adeptos del uso adulto, precisamente por la idea distorsionada de los efectos de la sustancia que, constantemente, es referenciada a las clases más excluidas de la sociedad y a grupos que viven experiencias ligadas a la libertad, deconstrucción y contrariedad a los modelos tradicionales.
La rotulación y la intolerancia ofuscan y dificultan la difusión de información sobre los beneficios y el uso de la marihuana en la medicina, además de las constantes controversias que resurgen en relación a la legalización y al avance de las investigaciones, inhibiendo el desarrollo de un mercado prometedor, tanto para la economía, como por la gran contribución a un nuevo enfoque de la salud y el bienestar de la humanidad. ¡El gran muro del prejuicio puede ser derribado a través de una corriente de información honesta y responsable!