Ciência & Tecnologia

Cientistas detectan THC en el aliento humano después de consumir comestibles de cannabis

Por primera vez, investigadores federales de EE. UU. detectan THC en el aliento de personas que consumieron comestibles con cannabis

Cientistas detectan THC en el aliento humano después de consumir comestibles de cannabis
Descubrimiento reaviva el debate sobre pruebas de alcoholemia y la complejidad de medir el deterioro causado por el THC | CanvaPro

 

¿Qué queda después del último bocado de un brownie con infusión de cannabis? Para los científicos del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST), la respuesta llegó en forma de aliento: por primera vez, fue posible detectar cannabinoides en la respiración humana después del consumo de comestibles. 

El descubrimiento, publicado este mes en el Journal of Analytical Toxicology, marca un paso importante hacia nuevos modelos de pruebas de campo, pero también pone de manifiesto los límites de la ciencia ante la complejidad del cuerpo humano y las sustancias que lo habitan.


El estudio, considerado de “prueba de concepto”, involucró a 29 voluntarios que ingirieron comestibles que contenían THC en concentraciones variables, de 5 a 100 mg. Se recogieron muestras de aliento antes y después del consumo, en tres momentos diferentes: aproximadamente 47, 92 y 180 minutos después de la ingestión. 


Curiosamente, incluso antes del primer bocado, 27 de los 29 participantes ya presentaban niveles detectables de THC en el aliento. Un reflejo de lo que los científicos llaman "residuos persistentes", resultado de usos anteriores de la sustancia, incluso después de horas de abstinencia. “La alta tasa de detección de THC después de 8 horas sin uso nos recuerda que una sola medición difícilmente contará toda la historia”, afirman los investigadores al portal Marijuana Moment.


¿Un alcoholímetro para cannabis?


La idea de un test de alcoholemia para cannabis no es nueva, pero aún carece de solidez científica. El estudio del NIST refuerza que, aunque dos tercios de los participantes mostraron un aumento en los niveles de THC después de consumir los comestibles, los resultados variaron ampliamente: cuatro personas no mostraron ninguna alteración, y seis presentaron una disminución en los niveles, a pesar de haber acabado de consumir.


Según las investigadoras del proyecto, la detección de aumentos de THC en la respiración después de la ingestión de cannabis representa un avance importante, aunque inicial. Jennifer Berry, química y autora principal del artículo, señala que esta constatación, por sí sola, ya tiene relevancia científica. Sin embargo, Tara Lovestead, también miembro del equipo, señala que los dispositivos utilizados aún carecen de estándares rigurosos para garantizar precisión y confiabilidad, destacando que el desarrollo de esta tecnología aún está en una etapa preliminar.


La diferencia entre alcohol y cannabis


A diferencia del alcohol, para el cual existe una relación bien establecida entre la concentración en sangre y el deterioro psicomotor, el THC se comporta de manera más errática. Varios estudios muestran que la concentración de THC en sangre o aliento no se correlaciona de manera directa con la capacidad de conducir o realizar tareas cognitivas. Es decir, un mismo nivel de THC puede significar efectos completamente diferentes en usuarios ocasionales y crónicos.


Según un estudio reciente publicado en The Lancet y realizado por investigadores de Canadá y Estados Unidos, no se encontró una relación lineal entre los niveles de THC en sangre y la capacidad de conducir. Los expertos explican que esta dificultad se debe a que los cannabinoides interactúan con el cuerpo de manera única, influenciados por factores como el metabolismo, la frecuencia de uso, el tipo de producto e incluso la forma de ingestión.


El desafío de legislar la subjetividad


Con la creciente legalización del cannabis en varios estados de EE. UU., la urgencia de crear dispositivos legales y científicos para manejar el uso de la planta en situaciones como la conducción es inevitable. Pero, ¿cómo legislar cuando el tiempo, el cuerpo y la molécula siguen ritmos propios?


Incluso la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras (NHTSA) reconoció, ya en 2015, que “no es aconsejable intentar predecir los efectos basándose únicamente en las concentraciones de THC en sangre”.


Para avanzar en las investigaciones, el NIST llevará a cabo en septiembre un taller con fabricantes de dispositivos, cuyo resultado se recopilará en un informe público. Según Kavita Jeerage, también científica del proyecto, esta etapa permitirá comenzar a responder preguntas fundamentales, como el comportamiento del THC después de la ingestión, el tiempo necesario para que los niveles vuelvan al estándar inicial y las formas de interpretar, de manera significativa, los datos obtenidos por un alcoholímetro.

 

Con información de Marijuana Moment.