COP30: Investigador destaca el cáñamo industrial como solución sostenible y económica para el futuro del planeta
En Belém do Pará, Thiago Zilio, vicepresidente de ICT Cannabis Brasil, defiende el cáñamo como aliado de la sostenibilidad y la economía regenerativa en la COP30

Entre las voces que se unen en Belém do Pará para discutir el futuro del planeta, una de ellas habló sobre raíces. En el segundo día de la COP 30, el investigador Thiago Zilio, fundador y vicepresidente del Instituto de Ciencia y Tecnología Cannabis Brasil (ICTC Brasil), conversó en vivo con el Portal Sechat sobre el cáñamo industrial, una planta capaz de limpiar suelos, generar ingresos e inspirar un nuevo pacto entre la humanidad y la naturaleza. Un hilo verde de esperanza que se entrelaza con la urgencia de nuestro tiempo.
Zilio lleva a la conferencia mundial sobre clima un tema que, aunque milenario, aún es nuevo para Brasil: el reconocimiento del cáñamo como herramienta estratégica para la sostenibilidad, la innovación y la economía regenerativa. En un evento que habla sobre el futuro, propone un retorno a la tierra, un reencuentro con lo esencial.
Una planta, mil posibilidades
Durante la charla, transmitida en vivo por Instagram de Sechat, Zilio afirmó que "el cáñamo no es solo otro cultivo agrícola, es un ecosistema de posibilidades e invertir en cáñamo es invertir en el futuro".
De él pueden surgir más de 30 mil productos: fibras que construyen casas, biocompuestos que mueven autos, alimentos ricos en nutrientes y tejidos que visten al mundo con conciencia ambiental. Es el tipo de planta que parece haber sido diseñada por la naturaleza para recordarnos que el progreso y el cuidado pueden caminar juntos.
El reencuentro con la tierra
El cáñamo es también un curador natural. Su capacidad de fitorremediación le permite limpiar el suelo, absorbiendo metales pesados y devolviendo vida a lo que parecía perdido. Es una planta que respira junto con el planeta, que secuestra carbono y ayuda a reequilibrar lo que la prisa y la ganancia desmedida desgastaron.

Al hablar en la COP 30, Zilio refuerza que el cáñamo puede ser un aliado concreto en la lucha contra el cambio climático, un cultivo que no compite, sino que coopera con el medio ambiente. “El cáñamo representa la oportunidad para que Brasil alinee producción y sostenibilidad. Es una planta que devuelve lo que quita, que cura lo que fue herido”, destaca.

Un futuro cultivado en verde
En Brasil, donde el verde es más que un color, es identidad, permitir que el cáñamo florezca es una elección política y afectiva. Es apostar por una economía más justa, por una producción limpia y por un futuro que no necesite elegir entre desarrollo y preservación.
La ciencia ya ha mostrado el camino. La materia prima está lista. Solo falta que la mirada social y política se deshaga del estigma que aún rodea el tema.
