Córtex en construcción: lo que los padres necesitan saber sobre cannabis y adolescencia

Un especialista de la USP explica cómo el uso de cannabis en la adolescencia puede afectar el desarrollo del córtex prefrontal y alerta sobre los impactos cognitivos y emocionales a largo plazo

Publicado en 24/05/2025

Córtex em construção: o que pais precisam saber sobre cannabis e adolescência

El córtex prefrontal regula decisiones, emociones e impulsos y en la adolescencia, aún está en plena formación | Reproducción IA

Hay algo profundamente delicado en acompañar el florecer de un hijo en la adolescencia. Es como observar un puente siendo construido entre la infancia y la vida adulta, ladrillo a ladrillo, en medio de vientos fuertes, inestabilidades emocionales, búsquedas de identidad y, muchas veces, riesgos invisibles. 


En este escenario, la cannabis puede parecer, para muchos jóvenes, solo otro experimento de libertad. Pero para los padres, una preocupación adicional, ya que el acceso a vaporizadores, narguiles y tabacos, incluso ilegal, está a un paso de distancia. Sin embargo, bajo la atenta mirada de la neurociencia, este experimento trae implicaciones serias para el cerebro aún en formación.


 

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Especialista de la USP, Dr. José Diogo Ribeiro de Souza cree que el diálogo es el mejor camino sobre cannabis en la adolescencia | Divulgación

El psiquiatra y neurocientífico José Diogo Ribeiro de Souza, doctor por la USP de Ribeirão Preto y especialista en cannabinoides con más de una década de experiencia en investigaciones clínicas, arroja luz sobre este tema con sensibilidad y firmeza. 


Él nos invita a entender lo que realmente está en juego cuando los adolescentes tienen contacto temprano con la cannabis y cómo los padres pueden actuar con orientación, presencia y afecto, sin juzgar.


El cerebro adolescente: un proyecto en pleno desarrollo


“El córtex prefrontal es como el director de orquesta del cerebro”, explica el neurocientífico. Es responsable de decisiones, planificación, autocontrol y regulación emocional, precisamente esas habilidades que parecen estar “cargando” en la adolescencia. Y no es casualidad: esta es una de las últimas áreas en madurar, pasando por un proceso sofisticado de poda sináptica y reorganización de conexiones neuronales.


Durante esta fase, el cerebro es altamente plástico, es decir, moldeado por las experiencias y el entorno. Pero esta plasticidad también lo hace vulnerable. “La exposición temprana al THC, principal componente psicoactivo de la cannabis, puede interferir en la maduración cerebral, desorganizando funciones importantes”, alerta el especialista. 


Estudios de neuroimagen muestran, incluso, que los adolescentes usuarios frecuentes pueden presentar reducción del volumen del córtex prefrontal y alteraciones en su conectividad, lo que se refleja en impulsividad, dificultades cognitivas e incluso riesgos psiquiátricos.


Un sistema en desequilibrio: los impactos de la cannabis en el cerebro en formación


El sistema endocannabinoide, regulador natural de nuestro organismo, es central en el desarrollo cerebral. Actúa en la formación de sinapsis, en el equilibrio entre neurotransmisores y en la arquitectura emocional del joven. “Cuando el THC activa artificialmente este sistema, puede desequilibrar este proceso, afectando el córtex prefrontal, el hipocampo y el sistema límbico”, explica José Diogo.


Según el médico, estas alteraciones no son solo teóricas, están relacionadas con déficits de atención, memoria, control inhibitorio y el aumento de la vulnerabilidad a trastornos como ansiedad y psicosis. “El riesgo es mayor en quienes tienen predisposición genética, historial familiar o comienzan a usar productos con alta concentración de THC de forma temprana”, refuerza.


¿Efectos reversibles? Depende.


La esperanza de reversión existe, pero no es universal. En casos de uso leve e interrumpido tempranamente, puede haber recuperación parcial de las funciones cognitivas. 


En situaciones de uso prolongado e intenso durante los años críticos del desarrollo, los efectos tienden a ser más persistentes. “Es común, en la práctica clínica, ver jóvenes con un funcionamiento similar al TDAH después de años de uso”, observa el especialista.


Recreativo vs terapéutico: distinciones fundamentales


Muchos padres se preguntan: si la cannabis puede ser un medicamento, ¿por qué no se puede usar libremente? José Diogo responde con claridad: “el uso medicinal está guiado por protocolos, con predominancia de CBD y baja concentración de THC, indicado solo en situaciones específicas como epilepsias resistentes o autismo con síntomas graves. Por otro lado, el uso recreativo, especialmente sin control de dosis y frecuencia, no es una práctica neutral y puede tener consecuencias importantes”.


Es precisamente esta diferencia la que debe comunicarse con responsabilidad. La ciencia, según él, no sirve para alarmar, sino para ofrecer datos claros que ayuden a padres e hijos a tomar decisiones más conscientes.


Cannabis vs Adolescencia: hablar con ciencia, pero también con afecto


La pregunta que queda en el aire es: ¿cómo educar sobre esto? ¿Cómo proteger sin sofocar, cómo orientar sin generar culpa? Para el neurocientífico, la clave está en la educación continua, accesible y libre de estigmas. “Las políticas públicas deben abordar el neurodesarrollo y la salud mental con profundidad en las escuelas, capacitar a profesionales de la salud y la educación, y promover redes de apoyo familiar”, dice.


Más que discursos prohibitivos o permisivos, propone construir diálogo. “Es necesario que los adolescentes entiendan cómo funciona su cerebro y cómo el uso de cannabis puede interferir en ese funcionamiento. No como amenaza, sino como información que empodera”.


Cannabis en la adolescencia: un llamado a madres y padres, más presencia y menos juicio


Al final del día, la ciencia puede ser el faro, pero el puerto seguro siguen siendo los padres, madres y cuidadores atentos. La adolescencia es, por naturaleza, un campo de pruebas. Y el uso de cannabis puede ser solo uno más. Pero cuando hay orientación segura, conversación franca y amor incondicional, es posible atravesar este mar con menos riesgos.


El mensaje del doctor José Diogo Ribeiro de Souza es claro: el uso de cannabis en la adolescencia no está exento de consecuencias y la protección comienza con información, pero se fortalece con el vínculo. “Informar es proteger. Y proteger no es prohibir indiscriminadamente, sino abrir caminos para elecciones más conscientes, basadas en la mejor ciencia disponible”, destaca el especialista.


Que padres y madres puedan seguir construyendo estos puentes con escucha, paciencia y presencia amorosa, porque el cerebro madura, pero el afecto es lo que da forma al mundo.
 

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