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Dejar de fumar podría tener un nuevo aliado: el CBD

¿Dejar de fumar puede ser un camino menos solitario? Una revisión de 52 estudios señala que el CBD puede ayudar a reducir el consumo de cigarrillos. Más información.

Dejar de fumar podría tener un nuevo aliado: el CBD
El CBD se investiga como un posible aliado para dejar de fumar, pero aún se necesitan estudios clínicos más amplios para confirmar su eficacia | CanvaPro

¿Cuántas veces alguien se promete a sí mismo que ese será el último cigarrillo, pero acaba reencontrándose con el hábito en momentos de ansiedad, cansancio o soledad? Dejar de fumar no siempre es solo una decisión: puede ser una travesía hecha de intentos, recaídas y nuevos comienzos. 

¿Y si la ciencia encontrara nuevas formas de hacer este camino menos difícil? Sí, es posible que el cannabidiol (CBD), compuesto del cannabis, llegue a contribuir a este proceso. 

Una revisión liderada por investigadores vinculados a la Universidad de Yale, publicada en la revista Neuroscience & Biobehavioral Reviews, analizó 52 estudios e identificó resultados prometedores, aunque todavía se necesitan investigaciones más amplias para confirmar su eficacia.

Dejar de fumar: ¿qué descubrió la revisión de Yale?

Publicado el 12 de octubre de 2026, el estudio Cannabis Co-Use and Endocannabinoid System Modulation in Tobacco Use Disorder, disponible en PubMed, reunió evidencias sobre la relación entre el cannabis, la dependencia de la nicotina y posibles intervenciones dirigidas al sistema endocannabinoide.

Los investigadores evaluaron 52 estudios seleccionados entre 4.869 registros identificados. El conjunto incluyó investigaciones observacionales, experimentos preclínicos y estudios experimentales en seres humanos.

Entre los resultados, el CBD demostró potencial para reducir el consumo de nicotina y atenuar los síntomas asociados a la abstinencia. Los autores destacan, no obstante, que los hallazgos todavía deben confirmarse en ensayos clínicos más amplios y robustos.

¿Cómo puede ayudar el CBD a dejar de fumar?

El cannabidiol, conocido como CBD, es uno de los compuestos presentes en el cannabis y está siendo investigado por sus posibles efectos sobre diferentes procesos del organismo.

En el contexto del tabaquismo, el interés científico está relacionado con la manera en que el CBD puede influir en el consumo de nicotina, los síntomas de abstinencia y la atención dirigida a estímulos asociados al cigarrillo.

Cuando alguien intenta abandonar el tabaco, situaciones cotidianas, emociones y entornos pueden despertar las ganas de fumar. Por ello, comprender los mecanismos implicados en estos impulsos es una de las líneas de investigación sobre la dependencia.

MÁS INFORMACIÓN: Control del tabaquismo con cannabinoides: entre la neurorregulación y el rescate de la autonomía

Es importante destacar que investigar el potencial terapéutico de un compuesto aislado no significa recomendar el uso del cannabis por cuenta propia. Los efectos dependen de la sustancia, la formulación, la dosis y las características de cada persona.

Un estudio señala una reducción del 40 % en el consumo de cigarrillos

Uno de los resultados destacados por la revisión proviene de un ensayo clínico publicado anteriormente, en 2013, en el que participaron 24 personas fumadoras interesadas en abandonar el tabaco.

Durante una semana, los participantes utilizaron un inhalador con CBD o un dispositivo con placebo siempre que sentían ganas de fumar.

El grupo que recibió CBD presentó una reducción aproximada del 40 % en el consumo de cigarrillos durante el período de tratamiento. En cambio, el grupo de placebo no mostró cambios significativos. Parte de la reducción se mantuvo en una evaluación realizada dos semanas después.

A pesar del resultado, el número reducido de participantes y el breve período de seguimiento exigen cautela. Este dato no significa que todas las personas que utilicen CBD vayan a tener la misma respuesta, ni demuestra que el compuesto sea capaz de garantizar el abandono del tabaquismo a largo plazo.

Otro estudio en seres humanos, también analizado en la revisión, observó que una dosis única de 800 mg de CBD redujo la atención dirigida a estímulos relacionados con el tabaco en 30 participantes tras un período de abstinencia de nicotina. Este resultado también debe interpretarse dentro de las limitaciones del estudio y no constituye una recomendación de dosis.

Cannabis y tabaquismo: ¿existe diferencia entre el CBD y el uso de la planta?

Sí. La revisión también identificó una asociación entre el consumo simultáneo de cannabis y tabaco y menores probabilidades de dejar el cigarrillo.

En el análisis de 18 estudios observacionales, que reunió a 229.034 participantes, el consumo de cannabis se asoció a una reducción del 25 % en las probabilidades de cesación tabáquica.

Esto no demuestra que el cannabis cause dificultades para dejar de fumar. Los estudios observacionales identifican asociaciones, pero no establecen, por sí solos, una relación de causa y efecto.

Los autores destacan la importancia de diferenciar el uso de la planta en sentido amplio de la investigación de compuestos específicos, como el CBD, en contextos terapéuticos controlados.

CBD para dejar de fumar: ¿qué queda aún por descubrir?

Los resultados abren una vía de investigación, pero todavía no convierten al CBD en un tratamiento comprobado para la cesación tabáquica.

Se necesitan ensayos clínicos con más participantes, un seguimiento más prolongado y una evaluación rigurosa de la seguridad, la dosis y la eficacia del compuesto.

Quien desee dejar de fumar puede acudir a un centro de salud o a un profesional cualificado para conocer las estrategias disponibles, incluidos tratamientos con respaldo clínico y apoyo conductual.

El CBD no debe sustituir a las terapias establecidas sin supervisión profesional. Además, puede provocar efectos adversos e interactuar con medicamentos.

Dejar atrás el tabaco no siempre ocurre de una sola vez. Para muchas personas, es un proceso que requiere comprensión, información fiable y apoyo continuo. La ciencia puede ayudar a abrir nuevas puertas, pero cada posibilidad debe evaluarse con responsabilidad, sin transformar un hallazgo prometedor en una promesa de curación.