Psicodélicos

El 80% de los pacientes sin efectos con tratamientos convencionales pueden responder a la ketamina, dice médico

La ketamina como aliada en el tratamiento de la depresión resistente y los pensamientos suicidas

El 80% de los pacientes sin efectos con tratamientos convencionales pueden responder a la ketamina, dice médico
Imagen: Canva Pro

La ketamina, sintetizada en 1962 en Estados Unidos, es uno de los principales medicamentos utilizados como anestésico o antidepresivo. A lo largo del tiempo, sus efectos de acción rápida y seguridad han sido reconocidos por la comunidad científica internacional.

En 2019, la FDA aprobó su uso para depresiones resistentes, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) la incluyó en la Lista de Medicamentos Esenciales. 

Estudios indican que el 55,4% de los pacientes con depresión resistente responden al tratamiento con ketamina, mientras que la electroconvulsoterapia (ECT) presenta una tasa de respuesta del 41,2%. 

Además, alrededor del 55% de los pacientes con ideación suicida informan la eliminación de esos pensamientos en hasta 24 horas después de una única infusión de ketamina, con efectos que duran al menos siete días.

El Dr. Ricardo Alencar, médico anestesista de la clínica Mindclinsp, destaca la seguridad y eficacia del tratamiento. “No es un tratamiento experimental, ya que la droga se utiliza desde 1970, y los estudios para depresión vienen de los años 2000”, resalta.

 

La ketamina y sus vías de administración

 

La ketamina es un anestésico general de acción rápida que también presenta propiedades antidepresivas. Su uso está restringido al entorno hospitalario y clínico, bajo supervisión médica, pudiendo ser administrada de diversas formas, cada una con características.

La ketamina endovenosa es la vía más utilizada, siendo la principal forma de aplicación en los Centros de Ketamina. Las vías oral e intranasal están en fase de estudio, pero sin datos concluyentes suficientes para recomendaciones amplias.

Otras, como la subcutánea e intramuscular, también están siendo investigadas para comprender mejor la biodisponibilidad del medicamento.

En la aplicación endovenosa, la biodisponibilidad -  porcentaje del medicamento que llega al torrente sanguíneo -  es del 100%, mientras que en la vía intranasal puede alcanzar el 54% (siempre que no haya deglución). Las vías sublingual y oral son del 24% y 17% respectivamente.


Protocolos de administración

 

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Dr. Ricardo Alencar

En el protocolo adoptado por la empresa, el tratamiento se divide en dos fases: ataque y mantenimiento.

Inicialmente, el paciente, indicado por el psiquiatra, pasa por seis infusiones de ataque – realizadas dos veces por semana, con intervalos de al menos un día. Durante este período, la dosis estándar es de 0,5 mg por kg, administrada en bomba de infusión en aproximadamente 40 a 50 minutos.

“Después de la fase de ataque, el paciente regresa al psiquiatra para evaluar la necesidad del tratamiento de mantenimiento, que puede incluir una psicoterapia asistida por ketamina”, explica el Dr. Ricardo.


¿Quién puede ser paciente?


El tratamiento está especialmente indicado para pacientes con depresión resistente – aquellos que no responden a dos o más tipos de antidepresivos convencionales.

Se estima que el 30% al 40% de los pacientes no obtuvieron respuesta satisfactoria a los tratamientos tradicionales, y de estos, el 70% al 80% pueden responder a la ketamina, principalmente en la reducción de la ideación suicida. “Podemos considerar la ketamina una droga de primera línea para el tratamiento de la ideación suicida”, comenta Ricardo.

 

Experiencia del paciente

 

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Sala de infusión de ketamina. Imagen: Mindclinsp

 

Además de la eficacia medicamentosa, es importante invertir en un ambiente acogedor y seguro para la realización de las infusiones. Una sala climatizada, con iluminación adecuada y música ambiental son fundamentales para la experiencia disociativa, garantizando el bienestar durante la sesión.

“Comparada con la electroconvulsoterapia – que, a pesar de ser eficaz, puede causar perjuicios temporales a la memoria y a las funciones neurocognitivas – la ketamina ofrece una alternativa menos invasiva y con menor riesgo de efectos secundarios”, explica.

El Dr. Ricardo también enfatiza que la ketamina nunca debe ser utilizada como monoterapia. “Siempre debe estar asociada a un antidepresivo convencional, incluso si en algunos casos exclusivos esto no es posible”.

 

Aplicación médica

 

El especialista resalta que la administración de la ketamina debe ser realizada por profesionales capacitados para lidiar con la sedación. “La especialidad que más se aproxima a este perfil es la anestesia”, afirma.

Esta experiencia permite ajustar con precisión la dosis y el tiempo de infusión, garantizando mayor seguridad y control sobre los efectos disociativos de la medicación.

En cuanto a la percepción médica, el especialista cree que los desafíos iniciales ya han sido superados. “La resistencia al tratamiento con ketamina ya ha sido vencida. Hoy forma parte de los protocolos clínicos en el manejo de la depresión resistente, y es esencial que los psiquiatras se actualicen para indicar este tratamiento que, literalmente, ha salvado vidas”, concluye.