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El cannabis medicinal transforma la rutina de un paciente con esclerosis múltiple

Marcelo Meneses relata una mejoría del dolor tras iniciar el tratamiento con cannabis medicinal. Una autorización judicial le permite el autocultivo con fines terapéuticos.

El cannabis medicinal transforma la rutina de un paciente con esclerosis múltiple
Marcelo Meneses convive con esclerosis múltiple desde hace más de dos décadas y relata una mejoría del dolor tras iniciar el tratamiento con cannabis medicinal. Foto: Archivo personal

¿Cómo alivió el cannabis medicinal los dolores de Marcelo y cambió su rutina?

Marcelo Meneses relata un alivio del dolor, la ansiedad y el insomnio tras iniciar el tratamiento con cannabis medicinal. La Justicia ha autorizado el cultivo de hasta 78 plantas al año para uso terapéutico propio, conforme a las condiciones establecidas en el habeas corpus.

Tras más de dos décadas conviviendo con la esclerosis múltiple, Marcelo Meneses, de 53 años, relata un cambio significativo en su calidad de vida desde que empezó a utilizar cannabis medicinal. Residente en Araruama, en la Região dos Lagos de Río de Janeiro, convive también con paraplejia espástica y dolor crónico intratable. Hace unos 11 meses, inició un tratamiento con productos a base de la planta, prescritos por un médico, y afirma haber logrado aliviar dolores que interferían directamente en su rutina.

“La mejoría es realmente tremenda. En cuanto al cambio de vida, lo es todo, es otra cosa. Solo quien siente el dolor puede responder”, cuenta Marcelo.

La experiencia del paciente sumó un nuevo capítulo con la concesión de un habeas corpus por parte del Tribunal de Justiça do Rio de Janeiro (TJRJ), que autoriza el cultivo de cannabis para su propio tratamiento. La decisión permite la siembra de hasta 78 plantas al año, además de la importación de semillas y el transporte de productos destinados al uso medicinal, conforme a las condiciones establecidas por la Justicia.

La autorización representa también una alternativa para que el paciente elabore parte del tratamiento en casa, en un contexto en el que el acceso a productos a base de cannabis puede conllevar costes y dificultades para las personas que conviven con enfermedades crónicas.

Alivio de los dolores y cambio en el tratamiento

Marcelo relata que utiliza aceite con cannabidiol (CBD) y tetrahidrocannabinol (THC), en una proporción de 1:1, además de flores vaporizadas. Según explica, el tratamiento fue prescrito por un médico y forma parte de su rutina diaria.

El paciente afirma utilizar entre cinco y ocho gotas de aceite por toma, de dos a tres veces al día, y recurrir al vaporizador cuatro veces al día. Además del alivio del dolor, relata una mejoría en los síntomas relacionados con la ansiedad y el insomnio.

“Me ayuda mucho con los dolores, alivia bastante. Ya he intentado estar sin él y es insoportable”, afirma.

Según Marcelo, la mejoría también le permitió dejar de utilizar los medicamentos que tomaba específicamente para controlar el dolor. Atribuye este cambio a la respuesta que experimentó con el cannabis medicinal.

“Sustituí los medicamentos que tomaba para el dolor. Ya no tomo ningún medicamento para el dolor, y me alivia bastante los dolores en el día a día”, relata.

La experiencia es individual y no significa que el cannabis produzca los mismos resultados en todas las personas con esclerosis múltiple. La sustitución o la interrupción de medicamentos debe realizarse bajo supervisión médica, teniendo en cuenta los síntomas, los riesgos y la evolución clínica de cada paciente.

La Justicia autoriza el cultivo para uso propio

La decisión del TJRJ permite que Marcelo cultive hasta 78 plantas al año para extraer aceite y utilizar flores en su propio tratamiento. El habeas corpus también autoriza la importación de hasta 94 semillas feminizadas al año, además del transporte de las semillas hasta el lugar de cultivo y el porte de los productos previstos en la resolución.

El documento establece asimismo que se envíen muestras de las plantas y del aceite a laboratorios o instituciones de investigación para analizar el contenido de cannabinoides. El fallo prevé protección frente a la incautación de las plantas y el decomiso o destrucción de los materiales destinados al tratamiento de salud del paciente, dentro de los límites fijados judicialmente.

El caso involucra condiciones de salud que requieren seguimiento continuo y un tratamiento individualizado. Para Marcelo, la autorización representa la posibilidad de organizar su propio cultivo medicinal dentro de las condiciones determinadas por la Justicia.

El habeas corpus no equivale a una autorización general para el cultivo de cannabis en Brasil. Se trata de una decisión judicial individual, con límites específicos para el paciente beneficiario.

Asistencia jurídica gratuita para pacientes vulnerables

La defensa de Marcelo fue llevada a cabo de forma gratuita por el abogado Lucas Dantas, especializado en derechos de las personas con discapacidad y cannabis medicinal, en colaboración con la asociación de pacientes Santa Cannabis.

Según Dantas, la iniciativa ofrece asistencia jurídica a socios en situación de vulnerabilidad social que buscan autorización judicial para cultivar su propio cannabis medicinal.

“Tenemos un programa de acceso al cultivo doméstico. A las personas en situación de vulnerabilidad social que quieren cultivar su propia medicina y son socias, les prestamos la asistencia gratuita para el HC. En su caso, fue voluntaria”, explica el abogado.

La labor de la asociación incluye también formación técnica. De acuerdo con Gabriela Kreffta, farmacéutica y responsable técnica de Santa Cannabis, los cursos de cultivo y extracción que ofrece la entidad ayudan a los pacientes a comprender los procesos que conlleva la elaboración de sus propios preparados.

La organización cuenta con autorización de la Justiça Federal para cultivar cannabis y producir aceite desde 2023, según la información facilitada por la asociación.

“Tenemos un compromiso social con los pacientes más vulnerables. Y el Poder Judicial se ha mostrado solidario con su causa”, afirma Kreffta.

Cultivo medicinal y límites de la legislación

El caso de Marcelo se produce en pleno debate sobre el acceso al cannabis medicinal y las posibilidades de cultivo con fines terapéuticos en el país.

La autorización individual concedida por la Justicia establece condiciones que no se aplican automáticamente a otros pacientes. Por ello, el cultivo doméstico exige prestar atención a la situación jurídica de cada persona, a las resoluciones judiciales pertinentes y a la normativa sanitaria vigente.

A juicio de Kreffta, los límites generales relativos a la tenencia de cannabis no cubren necesariamente las necesidades de quienes utilizan la planta para elaborar medicamentos de uso continuo.

“Hoy en día la tenencia de cannabis está despenalizada para un máximo de seis plantas. Sin embargo, para tratamientos de enfermedades más graves, esa cantidad es insuficiente”, afirma.

La referencia exige una distinción jurídica: el criterio del Supremo Tribunal Federal sobre la tenencia de cannabis para consumo personal fijó un parámetro de hasta 40 gramos o seis plantas hembra para diferenciar consumidores de traficantes, sin legalizar el cultivo ni crear una autorización general para plantar. La protección concedida a Marcelo proviene de una resolución judicial específica, con condiciones propias.

La calidad de vida en el centro del debate

Para Marcelo, la relevancia del tratamiento radica en los efectos que nota en el día a día. Tras cerca de 23 años conviviendo con la esclerosis múltiple, describe el alivio de los dolores como un cambio que repercute en diversos aspectos de su vida.

La autorización de cultivo añade una dimensión práctica a la experiencia: la posibilidad de producir cannabis para su propio tratamiento dentro de los límites establecidos por la Justicia.

El caso aúna cuestiones que atraviesan el debate sobre el cannabis medicinal en Brasil, como el seguimiento clínico, el acceso a los productos, el coste del tratamiento, la vulnerabilidad social y la seguridad jurídica para los pacientes que buscan alternativas terapéuticas.

Si bien el testimonio de Marcelo no sustituye a las evidencias científicas sobre la eficacia y la seguridad del cannabis para cada patología, su experiencia contribuye a calibrar el impacto que el control de los síntomas puede tener en la vida de quien convive con una enfermedad crónica.