Política Internacional

El potencial de la cannabis para transformar la recaudación y el desarrollo económico en Colombia

En Colombia, después de años de numerosas demandas y esfuerzos del sector privado, se autorizaron los usos medicinales e industriales de la planta de cannabis.

El potencial de la cannabis para transformar la recaudación y el desarrollo económico en Colombia
Gustavo Petro, presidente de Colombia elegido en 2022. Foto: Flickr / Presidencia de la República de Colombia. Crédito: Presidencia Colombia.

 

En Colombia, después de años de numerosas demandas y esfuerzos del sector privado, se autorizaron los usos medicinales e industriales de la planta de cannabis. Como se esperaba, estas son dos actividades con un gran potencial, que de hecho han contribuido a las finanzas locales, especialmente a través del pago de impuestos.

Una empresa colombiana debe hacer frente a impuestos como el impuesto sobre la renta, el impuesto al valor agregado (IVA), el impuesto sobre actividades comerciales, industriales y de servicios (ICA), además de cargos sobre propiedad o posesión de tierras y aranceles de importación, entre otros. Naturalmente, al igual que en otros sistemas jurídicos en todo el mundo, también existen en Colombia ingresos exentos o no generadores de ingresos, así como bienes y servicios excluidos o exentos del pago de IVA o ICA, según corresponda.

 

Ingresos en alza, pero aún insuficientes

 

Según las estadísticas de la Dirección Nacional de Impuestos y Aduanas (DIAN), en el último trimestre de 2024, la recaudación del gobierno tuvo como principal origen las retenciones obligatorias del impuesto sobre la renta, seguidas por el impuesto sobre las ventas. Al final del mismo año, la DIAN informó de unos ingresos totales de aproximadamente COP$ 267 mil millones, compuestos principalmente por impuestos internos (84,6%), mientras que los impuestos sobre el comercio exterior sumaron cerca de COP$ 41 mil millones (15,4%).

Una parte significativa de estas contribuciones fiscales se destinó al pago de la deuda pública nacional. El resto se asignó a áreas como educación, salud, defensa y finanzas. A pesar de que se han establecido metas de recaudación más ambiciosas año tras año, y de que el gobierno actual ha realizado anuncios relevantes para combatir la evasión fiscal, los recursos siguen siendo insuficientes. Ante esto, el presidente Gustavo Petro señalizó la intención de implementar una nueva reforma tributaria.

 

El sector de la cannabis puede impulsar la recaudación

 

En este contexto de cambios, sería sensato que el gobierno colombiano considerara sectores estratégicos, como el de la cannabis, que ya muestran potencial para contribuir significativamente a los ingresos nacionales y locales.

En los Estados Unidos, por ejemplo, la industria de la cannabis ya opera con sistemas tributarios específicos, incluyendo impuestos ad valorem, tasas generales sobre las ventas y, en algunos estados, impuestos basados en el contenido de THC. Parte de estos ingresos se destina a programas sociales, como colegios comunitarios, infraestructura, mantenimiento de carreteras, salud pública, prevención del uso abusivo de sustancias y proyectos de desarrollo económico en comunidades históricamente afectadas por la política de guerra contra las drogas.

Según la Tax Foundation (2023), el potencial de recaudación del sector es significativo. Solo en 2022, los estados estadounidenses recaudaron casi US$ 3 mil millones en impuestos derivados de la cannabis, incluso considerando la necesidad de mantener tasas competitivas frente al mercado ilegal.

 

El régimen actual no considera las especificidades de la cannabis

 

En Colombia, la tributación actualmente incide en la venta de bienes y servicios relacionados con las operaciones empresariales del sector, principalmente a través del impuesto sobre la renta, el impuesto predial y, a nivel municipal, el impuesto sobre actividades industriales y comerciales (ICA). Las actividades agrícolas primarias, por ejemplo, están exentas del ICA.

Sin embargo, estos impuestos son generales y aplicables a todas las personas jurídicas, no se trata de impuestos exclusivos de la industria de la cannabis. Cabe recordar que este es un sector que también se ha esforzado por promover el consumo responsable y la protección de la salud pública. Por lo tanto, al igual que en otras regiones, podría estar sujeto a un régimen tributario especial que también resultara en un retorno social positivo.

 

Camino hacia una política fiscal moderna y sostenible

 

Incluir la cannabis en el debate sobre la reforma tributaria está lejos de ser una propuesta descabellada. Por el contrario, la ampliación de la base impositiva, con la inclusión de sectores emergentes, puede fortalecer las finanzas públicas, promover la transparencia y la trazabilidad, e impactar positivamente en los ingresos de municipios y departamentos, sin perjudicar los eslabones más débiles de la cadena productiva, alineándose con la actual Política Nacional de Drogas.

La economista italiana Mariana Mazzucato, asesora del gobierno Petro, defiende el papel del Estado como agente emprendedor, yendo más allá de su función reguladora para convertirse en un creador y modelador de mercados. Esta perspectiva implica también una actuación activa en la inducción de comportamientos económicos deseables, a través de políticas industriales orientadas a la generación de valor público. Esta aproximación se aplica perfectamente al sector de la cannabis.

Por lo tanto, más que una cuestión fiscal, se trata de una oportunidad estratégica. La industria de la cannabis tiene mucho que decir, y contribuir, en las discusiones que moldearán el futuro económico de Colombia.