Vidas Transformadas

"Intentamos esta posibilidad o voy a morir", dice el padre del jardinero sobre el uso medicinal del cannabis

Paciente cannábico realiza el cultivo y la producción de su tratamiento y el de su padre; los resultados son sorprendentes, según Celso Murilo

"Intentamos esta posibilidad o voy a morir", dice el padre del jardinero sobre el uso medicinal del cannabis
Imagen: Reproducción Instagram @gavabarretoo

Celso Murilo Gava Barreto, médico veterinario de 27 años, residente en Cândido Mota (SP), comenzó el tratamiento con cannabis medicinal a los 21 años debido a una condición genética que afecta su columna. Desde joven, convivía con dolor crónico y tensión muscular causados por diversas alteraciones y protusiones en la médula ósea. Además, recientemente fue diagnosticado con fibromialgia, una condición que intensifica sus dolores diarios.

 “Mi tórax y mi abdomen se contraían tanto que no podía respirar”, recuerda Celso, quien llegó a retirarse durante dos meses de sus actividades en la Asociación Maria Flor debido a la intensidad de los dolores.

Antes de descubrir el cannabis como alternativa terapéutica, además del dolor, enfrentaba insomnio, ansiedad y depresión. El impacto fue devastador en su calidad de vida, pero la medicina tradicional no pudo ofrecer el alivio que necesitaba.

 

El inicio del viaje con el cannabis

 

En 2015, durante su primer año de universidad, su padre sufrió un ACV isquémico, lo que marcó profundamente la vida de la familia. “Vivimos frente al hospital, así que pudimos iniciar rápidamente los primeros auxilios”, recuerda.

Aun así, el lado derecho del cerebro de su padre fue gravemente afectado, comprometiendo sus funciones motoras del lado izquierdo, lo que llevó a una pérdida de casi 50 kilos y, posteriormente, a constantes dolores de cabeza generados por la adicción a los analgésicos.

Celso pasó tres años intentando convencer a su padre de probar el tratamiento con cannabis. El mayor obstáculo era la resistencia de su padre, quien, por ser militar, tenía una visión prejuiciosa sobre la planta. Sin embargo, tras una crisis serotoninérgica, finalmente aceptó la idea. "O intentamos esta posibilidad o voy a morir”, dijo su padre en ese momento.

Fue entonces cuando Celso comenzó a plantar cannabis para producir el medicamento de su padre. Los resultados fueron sorprendentes, su padre recuperó el apetito, dejó de convulsionar, volvió a conducir y retomó sus actividades profesionales. "La mejora en la calidad de vida fue notable, recuperó su autonomía e independencia", comenta Celso.

Con el paso del tiempo, sin embargo, las dificultades para mantener el cultivo en casa aumentaron. En 2022, el padre de Celso comenzó a usar el aceite de cannabis producido por la Asociación Maria Flor. 

“Realicé el curso de especialización y me enamoré de la asociación, entrar en un invernadero con marihuana fue algo hermoso, increíble”, afirma Celso, quien comenzó a trabajar en la asociación, contribuyendo en la siembra. Más de dos años después, hace unos cinco meses, Celso dejó de contribuir como jardinero y volvió a ejercer su función de médico veterinario.


La conquista del HC y el autocultivo

 

Snapinsta.app_345453906_6036890336428262_4702591280398405423_n_1080.jpg
Celso Murilo Gava Barreto. Imagen: Reproducción Instagram 

 

Uno de los hitos más recientes en la vida de Celso fue la obtención del salvoconducto para el autocultivo de cannabis, tras casi dos años de espera. Además, logró un habeas corpus para garantizar el tratamiento de su padre. Ahora, es Celso quien produce tanto su medicación como la de su padre.

“Hoy, con la experiencia que he adquirido sobre la planta, sé lo importante que es el tratamiento individualizado”, destaca. Celso ya ha probado aceites con diferentes concentraciones de CBD y THC y ha descubierto que el mejor equilibrio para su caso es una formulación de 1:1. Este enfoque personalizado ha proporcionado el resultado que tanto tiempo había buscado.