Investigación muestra avance del uso de cannabis entre mujeres brasileñas
Los datos del Lenad III muestran que el uso de cannabis entre mujeres ha crecido de manera significativa en Brasil en la última década, con especial énfasis en adolescentes y cambios en el perfil de consumo

El consumo de cannabis entre mujeres brasileñas ha experimentado un crecimiento significativo en la última década, según los datos del III Levantamiento Nacional de Alcohol y Drogas (Lenad III). El estudio, realizado por la Unifesp, revela un cambio significativo en el perfil de uso de sustancias en el país, con un énfasis en el avance más acelerado entre el público femenino.
Según el levantamiento, el uso de cannabis a lo largo de la vida entre mujeres adultas pasó del 3% en 2012 al 10,6% en 2022, casi triplicando en diez años. Este crecimiento sigue una tendencia general de aumento del consumo de drogas ilícitas en Brasil, pero ocurre de manera más intensa entre ellas.
La cannabis sigue siendo la sustancia ilícita más consumida en el país, con aproximadamente el 15,8% de la población brasileña informando haberla usado al menos una vez en la vida. Esta cifra representa casi el doble de la registrada en la edición anterior de la investigación, reafirmando la centralidad de la planta en el escenario del consumo de drogas en Brasil.
Entre los adolescentes, el estudio señala un dato que llama la atención de los investigadores: por primera vez en la serie histórica, el consumo de cannabis entre las niñas de 14 a 17 años supera al de los niños. Mientras que el consumo disminuyó entre los adolescentes de sexo masculino, pasando del 7,3% al 4,6%, entre las niñas el índice aumentó del 2,1% al 7,9% en el mismo período.
El levantamiento también muestra que la forma más común de consumo sigue siendo la cannabis fumada, utilizada por aproximadamente el 90% de los usuarios. Otras formas, como comestibles y vaporizadores, tienen una menor prevalencia, pero ya forman parte del repertorio de consumo, especialmente entre los más jóvenes.
Según los autores del estudio, los datos refuerzan la necesidad de políticas públicas específicas, centradas en la prevención, la educación y las estrategias de reducción de daños dirigidas a mujeres y adolescentes. El cambio en el perfil de consumo indica transformaciones sociales y culturales que deben tenerse en cuenta en la planificación de las acciones de salud pública.
Con información de El.Planteo.
