Investigadores de Sudáfrica encuentran compuestos raros con alto potencial farmacéutico en hojas de cannabis
Estudio identifica 79 compuestos fenólicos, incluyendo 16 flavoalcaloides nunca antes vistos en la planta, abriendo nuevas puertas para tratamientos médicos y validando usos ancestrales

Según un artículo científico publicado en Science Daily el pasado mes de septiembre, se encontraron 79 compuestos fenólicos en tres fenotipos/cultivares diferentes, “25 de los cuales nunca habían sido registrados en la cannabis” y 16 identificados como flavoalcaloides. Estos estaban principalmente en las hojas de solo uno de los fenotipos estudiados. Para ello, los investigadores utilizaron espectrometría de masas y cromatografía bidimensional avanzada.
“Los compuestos fenólicos, especialmente los flavonoides, son bien conocidos y buscados en la industria farmacéutica por sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y anticancerígenas”, se lee en el mismo documento.
Por otro lado, los flavoalcaloides son compuestos con una estructura molecular que combina un flavonoide y un alcaloide o, dicho de otra manera: son aquellos que contienen una estructura flavonoide y aún presentan uno o más átomos de nitrógeno. Estos son objeto de estudio principalmente en las hojas de té, por sus propiedades antioxidantes, y ya se están probando para el tratamiento de la diabetes y el Alzheimer.
La autora del estudio actual, Magriet Muller, química analítica del Laboratorio LC-MS de la Central Analytical Facility (CAF) en Stellenbosch University, expresó su sorpresa: “Sabemos que la cannabis es extremadamente compleja – contiene más de 750 metabolitos – pero no esperábamos una variación tan grande en los perfiles fenólicos entre solo tres cepas, ni detectar tantos compuestos por primera vez en la especie. Especialmente, la primera evidencia de flavoalcaloides en la cannabis fue muy emocionante”.
Muller explicó además que “la mayoría de las plantas contienen mezclas altamente complejas de compuestos fenólicos y, aunque los flavonoides ocurren ampliamente en el reino vegetal, los flavoalcaloides son muy raros en la naturaleza”. Además, tienen un enorme valor farmacológico.
Para los autores, esto es un “descubrimiento sorprendente” que destaca la complejidad de la planta de cannabis “y su potencial biomédico inexplorado más allá de los cannabinoides, abriendo nuevas puertas para la investigación y la medicina”.
Las conclusiones de este estudio podrían revolucionar la industria farmacéutica y la propia industria de la cannabis – que, habitualmente, trata las hojas como desperdicio; pero curiosamente, también confirman y, quizás, explican lo que muchas culturas antiguas y otros científicos a lo largo de la Historia han registrado: que las hojas de la planta tienen propiedades medicinales más allá del valor nutricional de la clorofila y de los (pocos) cannabinoides que producen.
Cuando la ciencia ofrece respuestas a lo que ya se sabía
El uso de las hojas de cannabis está registrado en varios textos de medicina china premoderna (llamados bencao), en los cuales se habla de la aplicación de varias partes de la planta para el tratamiento de diversas dolencias, especialmente las flores y las hojas.
Según relatan los investigadores E Joseph Brand y Zhongzhen Zhao, de la School of Chinese Medicine de la Hong Kong Baptist University, en este artículo científico publicado en “Frontiers in Pharmacology” en 2017, el médico de la dinastía Tang, Sun Simiao (581–683 d.C.) dejó registrado “el uso de las hojas trituradas, de las cuales se extraía el jugo, que se utilizaba para curar el dolor punzante de los huesos rotos (Chen y Huang, 2005)”. Y en el Compendium de Materia Medica, documento del siglo XVI, el autor Li Shizhen afirmaba que la hoja de la cannabis estaba indicada para tratar la malaria, diciendo que inducía [a los enfermos] en un estado de embriaguez (Liu et al., 2009)”.
Otras culturas las usaban en tés o para hacer apósitos curativos y las hojas son aún uno de los ingredientes principales del bhang, en la India – una decocción en leche de especias y hojas de cannabis, aún hoy servida en templos y festivales dedicados a Shiva, señor de la ganja. Desde aquellos tiempos antiguos hasta los psicólogos y bohemios del Club des Hashishins (Moreau de Tours, Charles Baudelaire, etc.) y el grupo de médicos irlandeses del siglo XIX, la planta de cannabis y sus efectos fueron estudiados por unos y otros.
El cuerpo de estudio más notable es quizás el del famoso profesor, químico y toxicólogo irlandés William Brooke O’Shaughnessy (1809–1889), que registró sus experiencias y resultados con el uso de cannabis para el tratamiento de diversas enfermedades como el cólera, el delirium tremens, las afecciones reumáticas o las convulsiones infantiles, obteniendo resultados sorprendentes y dejando un importante legado para la ciencia farmacéutica.
Como señala el profesor Ethan Russo en este capítulo del libro “Cannabis sativa L. – botany and biotechnology”, que correlaciona los descubrimientos de aquellos médicos del siglo XIX con los de ahora, muchos de los resultados que obtuvieron hace más de un siglo están siendo verificados actualmente por la “ciencia moderna”.
Según el Profesor André de Villiers, orientador y autor principal del estudio actual de Stellenbosch University, “nuestro análisis destaca, una vez más, el potencial medicinal del material vegetal de la cannabis (…). La cannabis presenta un perfil fenólico no cannabinoide rico y único, que puede ser relevante desde el punto de vista de la investigación biomédica”.
El descubrimiento de flavoalcaloides en la hoja de la planta de cannabis agrega, así, otro camino para la investigación con la planta y abre otra ventana de esperanza para muchos pacientes de Alzheimer, cáncer y otras enfermedades.
Contenido publicado originalmente en CannaReporter
