<strong>Uganda declara la ley de control de drogas inconstitucional: activistas ganan una batalla histórica</strong>
A pesar de la decisión, las autoridades del país deben mantener la ley de combate a los delitos relacionados con sustancias

El Tribunal Constitucional de Uganda, en África, ha anulado la Ley de Control de Drogas Narcóticas y Psicotrópicas, vigente desde 2015, en respuesta a una acción legal presentada por activistas. Aunque la decisión se tomó la semana pasada, las autoridades del país afirmaron que aún aplicarán la antigua ley de 1993 para combatir delitos relacionados con sustancias. Esto indica una búsqueda de un cambio en la política de drogas del país.
Representantes del Fiscal General de Uganda anunciaron que el Estado apelará la decisión del Tribunal Constitucional. El Fiscal General Adjunto, Jackson Kafuzi, afirmó que se interpondrá un recurso, mientras que Kiryowa Kiwanuka, el Fiscal General, mencionó que sus oficinas analizarán la decisión antes de decidir sobre la apelación. Aunque no se especificaron leyes concretas, se enfatizó que las drogas siguen siendo ilegales en Uganda y que las personas serán procesadas con base en otras leyes existentes en el país.
La situación en el país respecto al control de drogas es intrigante. La anulación de la ley, que ya había sido impugnada por activistas, ocurrió debido a la falta de quórum durante la promulgación de la legislación en 2012. Esto llevó a cuestionar la validez de la ley de control de drogas narcóticas y psicotrópicas de 2015.
La Asociación de Productores y Comerciantes de Miraa de Wakiso está luchando contra la antigua Ley de Drogas del país. Esta asociación representa a agricultores que cultivan khat o mairungi, una planta estimulante. En 2017, presentaron una petición para eliminar el khat de la lista de narcóticos, argumentando que la prohibición no tenía fundamento científico.
El objetivo de la asociación era demostrar la inconstitucionalidad de la prohibición del khat, proporcionando evidencias de su valor cultural y económico. El presidente de la asociación, Vicente Kizito, afirmó que el khat debería ser tratado como un manjar, ya que la economía de muchas familias depende de él. Además, destacó que la cultura del khat permite que las familias proporcionen educación a sus hijos, entre otros beneficios.