‘Plantas mágicas’ y autismo: cómo un libro infantil puede romper prejuicios
Inspirado en experiencias reales y en el activismo social, el libro Lu guía al lector a través de un viaje de empatía, descubrimientos y nuevas formas de entender el mundo

La curiosidad natural de los niños y la ligereza de la literatura infantil son herramientas poderosas para cuestionar normas y desconstruir prejuicios. Con este propósito, en 2020, el escritor argentino Cristian Bernachea y el ilustrador Mario Sánchez lanzaron Lu, un libro que aborda temas aún rodeados de tabúes: el Trastorno del Espectro Autista (TEA) y el uso medicinal del cannabis.
En la trama, Cris, la narradora, acaba de ingresar en un jardín de infancia y pronto se da cuenta de que su compañera Lu se comporta de manera diferente. Sus gestos, el silencio y los intereses diferentes llaman la atención y la curiosidad de Cris.
A medida que la amistad entre las dos florece, la abuela de Cris ofrece acogida, y la familia de Lu revela "plantas mágicas y escondidas" — una metáfora delicada para el uso medicinal del cannabis — que amplían la imaginación y la percepción de la realidad.

Dividido en pequeños capítulos, el libro guía al lector a través de un viaje de empatía, descubrimientos y nuevas formas de entender el mundo.
Lucha de las madres como base
Cristian Bernachea cuenta que la idea del libro surgió en medio del escenario político y social de Argentina en 2019, cuando la regulación del cannabis medicinal aún era incipiente.
“La lucha de las madres cultivadoras, que formaban ONGs, aparecía esporádicamente en la TV. Esto me influenció mucho, especialmente porque estaba estudiando la literatura infantil prohibida durante la dictadura de los años 1970. Todo esto, más un post en Facebook de una madre, hizo que el cuento Lu apareciera mágicamente”, relata el autor.
La profundidad del tema se basa en simplificar
Equilibrar la profundidad de los temas con un lenguaje sensible y apropiado para niños fue uno de los grandes desafíos enfrentados por Bernachea. “Al principio, la escritura fluía naturalmente. Después, con las revisiones, nos dimos cuenta de lo que se podía mejorar — principalmente después del contacto con las primeras ONGs cannábicas, que ayudaron mucho a perfeccionar el libro”, explica.
Según él, la clave está en la simplicidad: “La profundidad del tema se basa en simplificar. No es necesario explicarlo todo. Se escribe como se vive la realidad. Y es en lo que se muestra — y en lo que se omite — donde reside el equilibrio”.
Reconocimiento en las escuelas y en los corazones
Mario Sánchez, que además de ilustrador es también profesor, destaca la cálida acogida que Lu ha recibido. Según él, en Argentina el libro se utiliza como material de estudio en escuelas de arte y en cursos de formación de profesores.
"A nivel internacional, fue presentado en la Universidad de São Paulo y, en México, fui invitado a trabajar con alumnos de allí”, celebra.
Entre los muchos retornos emocionantes, Sánchez recuerda uno en especial: “Una vez, una madre se acercó y me dijo que su hijo hacía exactamente lo que sucede en el libro. También he escuchado a niños decir que es su libro favorito — eso es maravilloso. Es muy bonito recibir tanto cariño”.
