Plástico de cáñamo: una solución sostenible y económica
El bioplástico no contiene ningún plástico en su composición, es biodegradable y una opción natural para la producción actual, proveniente del petróleo. Pero, ¿por qué el cáñamo?
Publicado en 17/09/2021

Curaduría y edición Sechat, con información de TGH
¿Has oído hablar del plástico de cáñamo?
Así es, producir bioplástico es una de las miles de aplicaciones posibles para el cáñamo – una variación de la cannabis con un contenido de tetrahidrocannabinol (THC) de 0,2 a 0,3, es decir, sin posibilidad de generar efecto psicoactivo. La planta tiene altas concentraciones de celulosa en su composición y ofrece una alternativa sostenible en relación al plástico más utilizado hoy en día, proveniente de resinas derivadas del petróleo o gas natural, materiales fósiles, contaminantes y finitos.
Producir plástico a partir de celulosa no es una novedad. La tecnología se desarrolló hace años y es aplicada por muchas industrias. Sin embargo, las materias primas más empleadas son la madera, que está compuesta aproximadamente por un 40% de celulosa, y el algodón, que tiene concentraciones de celulosa en torno al 90%. El cáñamo contiene alrededor del 65 al 75% de celulosa, pero, al ser una planta que requiere cuatro veces menos agua para el cultivo y procesamiento que el algodón, se convierte en la opción que menos impacta el medio ambiente en el cultivo. Un solo hectárea de cáñamo industrial puede proporcionar alrededor de cinco toneladas de celulosa al año.
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Necesitamos una alternativa sostenible
Y esta alternativa puede venir del cáñamo:
- Biodegradable
- Materia prima de fuente renovable
- Resistente
- Buena estabilidad térmica
- Posee estabilidad UV (no amarillea, pierde el color o se agrieta cuando se expone al aire libre)
- Material ligero
El alto consumo de plástico por parte de la humanidad es un problema ambiental grave y creciente. Brasil no escapa a esta regla y tiene una gran participación en ello. Estamos en cuarto lugar en el ranking de mayores productores de basura plástica del planeta, con 11,3 millones de toneladas desechadas al año, según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). De todo este volumen, solo alrededor del 1% se recicla y gran parte del resto acaba en ríos y mares. Las consecuencias de este escenario pueden ser devastadoras, ya que, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para 2050 habrá más plástico, en peso, que peces en el océano.
El plástico de cáñamo tiene ventajas también en este aspecto, ya que es 100% biodegradable. Mientras que una bolsa de plástico convencional puede tardar siglos en degradarse en la naturaleza, el bioplástico de cáñamo tarda de tres a seis meses.
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¿Para qué se puede utilizar el plástico de cáñamo?
Las aplicaciones son las mismas que las de los plásticos tradicionales. El material es eficiente para finalidades que van desde productos desechables, como popotes y vasos, hasta piezas de vehículos. Lo que cambia de un caso a otro es la composición. En el caso de los bienes duraderos, obviamente no biodegradables, el plástico de cáñamo recibe adición de compuestos que garantizan su durabilidad.
De hecho, en 1941, Henry Ford ya causó revuelo en la industria automotriz, cuando presentó su prototipo de un coche hecho con plástico de cáñamo. En esa época, las piezas estaban hechas de metal y él hizo demostraciones de cómo el bioplástico de cáñamo podría sustituir el material de forma eficiente.
Mira el video sobre el coche de plástico de cáñamo de Henry Ford:
Hoy en día, el plástico de cáñamo ha sido considerado excelente para su uso en impresoras 3D y hay empresas que se dedican exclusivamente a su producción, como la Hemp Plastic Company.
¿Cuáles son los obstáculos para el uso del plástico de cáñamo?
Producir plástico de cáñamo aún es más caro que fabricar sus equivalentes basados en combustibles fósiles. Sin embargo, a medida que el cáñamo industrial gane fuerza a nivel global y el cultivo se vuelva más abundante, los costos disminuirán. Además, sociedades en todo el planeta han adoptado estándares de elección más conscientes y han preferido productos que ayuden en la lucha contra el cambio climático y respeten el planeta. Con tantos beneficios y el cambio de comportamiento de la población, el bioplástico de cáñamo es, y será cada vez más, un producto prometedor.
Países como Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Uruguay, que tienen legislaciones favorables al cultivo de cáñamo industrial, ya utilizan el bioplástico de cáñamo. Para adherirse a esta tendencia sostenible, Brasil necesita, primero, ajustar su legislación, ya que cultivar cáñamo aquí aún es ilegal.
La reciente aprobación del Proyecto de Ley 399/2015 en una comisión especial en la Cámara de Diputados es una señal positiva, pero el texto aún necesita ser votado en el Senado y sancionado por el presidente. Si esto ocurre, el cultivo de cáñamo pasará a ser permitido en Brasil y, quién sabe, podremos migrar nuestro consumo plástico a un modelo más sostenible y, así, dejar de impactar tan negativamente los ecosistemas.


