Saúde

¿Podría el cannabis combatir la malaria?

Para los investigadores del Departamento de Química de la Universidad de Ciudad del Cabo en Sudáfrica, hay indicios de que las comunidades africanas tradicionales usaban la planta, más específicamente el THC, para controlar la fiebre causada por la enfermedad

¿Podría el cannabis combatir la malaria?
¿Podría el cannabis combatir la malaria?

Por João R. Negromonte

Entre los diversos descubrimientos del hombre, como el fuego, la rueda y la domesticación de perros, aparentemente, también podemos añadir el tratamiento de la malaria con cannabis. Datos contenidos en la farmacopea más antigua del mundo, datada hace más de 5000 años, revelan que el uso medicinal de cannabis era una práctica común contra la fiebre originada por la malaria. Pero, antes de saber más sobre este importante estudio, es necesario entender un poco más sobre la enfermedad. 

¿Dónde surgió, cuáles son los efectos y cómo tratar la malaria?  

Generalmente transmitida por la picadura de mosquitos del género Anopheles, que transporta el  parásito Plasmodium, la malaria puede tener su origen, según los investigadores, en el continente africano. 

La gravedad de la enfermedad varía según el tipo de protozoo (Plasmodium) encontrado. El mosquito transmisor de la enfermedad, al ser un animal hematófago, es decir, que depende del consumo de sangre para sobrevivir, acaba infectando de manera muy rápida y eficaz a un gran número de personas. La picadura de este insecto causa síntomas como dolores de cabeza, escalofríos, fiebre y náuseas. 

La acción del microorganismo parasitario (Plasmodium), por su parte, es precisamente la infección de los glóbulos rojos, que a través de la picadura de la hembra del mosquito, acaba infectando las células sanguíneas causando su destrucción y la cristalización del heme - un subproducto tóxico de su consumo de hemoglobina llamado hemozoína - ya que el parásito se alimenta solo de globina.

A muchos años más tarde, un medicamento aprobado por la Food and Drug Administration (FDA), Dronabinol (cuyo ingrediente activo es el THC) fue identificado en un estudio de cribado virtual como potencialmente eficaz contra los cristales de hemozoína. 

¿Pero qué significa esto?  

Significa que, al evitar esta bio-cristalización, se puede interrumpir el ciclo de crecimiento del Plasmodium. Según un artículo publicado en 1999 en la revista Nature, la hemozoína es esencial para la supervivencia del insecto y la propagación de la enfermedad en el organismo, es decir, al eliminar esta sustancia, se elimina al transmisor y la enfermedad.

Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, mostró que el THC inhibió el crecimiento del parásito de la malaria, como se esperaba, sin embargo, el destaque fue para el CBD, que a pesar del efecto moderado contra el desarrollo del protozoo, inhibió la formación de β-hematina (hematina que estimula la síntesis de globina), “alimento” principal del parásito. 

La coautora del estudio Ana Carolina Corrêa de Sousa, en una entrevista para el portal The Cannabis Scientist, destaca que “la Anandamida, un importante agonista (sustancia capaz de unirse a un receptor celular y activarlo para provocar una respuesta biológica), produce un efecto benéfico en el sistema hematológico, actuando directamente en los glóbulos rojos humanos. De esta manera, la Anandamida induce la apoptosis (muerte celular que sirve como repositor residual del sistema inmunológico) en una variedad de células. Así, al estimular esta acción en ratones infectados con Plasmodium, podemos notar que hubo un combate a la parasitemia previniendo el curso letal de la enfermedad.”

Al ser cuestionada sobre si se sorprendió con la actuación del CBD en la actividad antimalárica, la investigadora destaca:

“Me sorprendería si el CBD no mostrara ninguna actividad. Debido a las evidencias de los textos antiguos y a la similitud química con el THC, se esperaba la actividad antimalárica, pero la fuerza de la actividad fue sorprendente.”

Otro tema que se puso en cuestión fue si los profesionales de la salud estarían renuentes a utilizar el THC - debido a su principio activo - en el tratamiento de la malaria. La investigadora fue enfática en su respuesta:

“Absolutamente. La psicoactividad del THC presenta barreras a su uso medicinal, aunque ya está aprobado por la FDA para tratar diversas patologías como el dolor crónico y los síntomas derivados de la quimioterapia.”

Por último, la duda que queda es la siguiente: ¿es posible minimizar los efectos psicoactivos del THC y optimizar su potencial terapéutico contra la malaria? 

Bueno, para la científica aún se necesitan algunas investigaciones y ensayos clínicos para  afirmar con precisión la eficacia de esta sustancia para esta terapia, sin embargo, el estudio de otros cannabinoides con el objetivo de entender la relación estructura-actividad y el mecanismo de acción serviría como herramienta de modificación molecular que reduciría los efectos secundarios del componente, concluye la investigadora.