Saúde

THCV y Mounjaro: los dos lados de la nueva era de la pérdida de peso

Tirzepatida ofrece una pérdida de peso rápida, pero el cannabinoide de la cannabis puede ganar en la sostenibilidad de los resultados y en la reducción de la compulsión alimentaria, según los nutrólogos

THCV y Mounjaro: los dos lados de la nueva era de la pérdida de peso
La cannabis presenta sostenibilidad de los resultados y reducción de la compulsión alimentaria. Imagen Ilustrativa: Canva Pro

En junio de 2025, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) aprobó el uso de Mounjaro para la pérdida de peso, expandiendo la aplicación del medicamento que, desde 2023, ya estaba autorizado en Brasil para el tratamiento de la diabetes tipo 2.

Producido por la farmacéutica estadounidense Eli Lilly, el medicamento tiene como principio activo la tirzepatida, una molécula de la clase de los agonistas duales de GLP-1 y GIP, que actúa directamente en los centros de saciedad del cerebro. Al igual que el Ozempic, Wegovy y Saxenda, el Mounjaro forma parte de la lista de las llamadas "plumas adelgazantes".

Sin embargo, entre los adeptos a la terapia con cannabinoides, un sustituto natural comienza a ganar notoriedad: la tetrahidrocanabivarina (THCV). Este cannabinoide, uno de los más de 145 identificados en la planta de cannabis, está siendo estudiado por sus efectos ansiolíticos, antiinflamatorios y, especialmente, por su acción en el control del apetito y en la regulación del metabolismo energético.

 

La experiencia de la consulta con THCV

 

“He visto resultados consistentes y, lo que es más importante, sostenibles”, afirma la médica nutróloga Ailane Araújo, que sigue el uso de THCV en su práctica clínica. Según ella, aunque el Mounjaro presenta resultados clínicos significativos, con una pérdida de hasta el 22% del peso corporal en 18 meses, el THCV no se queda atrás, considerando el conjunto de factores que involucran el tratamiento de la obesidad.

“La diferencia radica en el cómo. El THCV no solo reduce el apetito, sino que reequilibra el sistema endocannabinoide. Esto significa tratar las causas emocionales de la obesidad, que muchas veces son la raíz del problema”, explica Ailane.

En su práctica, los pacientes informan no solo de la pérdida de peso, sino también de la interrupción de los ciclos de compulsión alimentaria y del mantenimiento del peso perdido incluso después de finalizar el tratamiento.

 

Entre datos sólidos y promesas clínicas

 

Mientras que el Mounjaro ya cuenta con estudios clínicos multicéntricos y con miles de participantes, el THCV para la pérdida de peso aún sigue el camino de las evidencias clínicas iniciales.

“Desafortunadamente, todavía no tenemos estudios aleatorizados y doble ciego en humanos que demuestren los efectos del THCV en la pérdida de peso. Pero los resultados individuales que veo a diario son extremadamente prometedores”, reflexiona Ailane.

El médico geriatra y nutrólogo Paulo Casali comparte la misma visión y ve al cannabinoide como parte del futuro arsenal terapéutico contra la obesidad. “A medio plazo, estos estudios deberían surgir, demostrando los efectos ya observados en la práctica clínica. El THCV actúa de forma complementaria: inhibe el apetito, reduce la ansiedad y controla la compulsión alimentaria”.

 

THCV y su seguridad

 

Si por un lado el Mounjaro es efectivo, por otro, sus efectos secundarios no pasan desapercibidos. “Más del 60% de mis pacientes sienten náuseas y diarrea constantemente. Caída del cabello, estreñimiento, dolores de cabeza y pérdida significativa de masa magra son quejas recurrentes”, relata Ailane.

El THCV, por otro lado, se destaca por su alta tolerabilidad. “Es increíblemente suave. Raramente algún paciente informa de efectos secundarios, y cuando esto sucede, son eventos puntuales y relacionados con la dosis”, explica la médica, destacando que esta característica favorece la adherencia y mejora la calidad de vida durante el tratamiento.

 

El “súperpoder” metabólico del THCV

 

Ambos compuestos —Mounjaro y THCV— promueven beneficios metabólicos como el control glucémico, la reducción del colesterol, los triglicéridos y la presión arterial.

El Mounjaro, incluso, tiene datos que apuntan a una reducción de hasta el 94% en el riesgo de desarrollar diabetes. Por otro lado, la diferencia del THCV, según Ailane, radica en los efectos antiinflamatorios.

“Protege las células de grasa como un escudo para el metabolismo. Mis pacientes informan de una mejora en la calidad del sueño, una reducción de la ansiedad y una sensación de bienestar general, lo que favorece un ciclo virtuoso de pérdida de peso”.

Para Casali, Mounjaro y THCV no son rivales. Al contrario, pueden ser utilizados de forma complementaria. “La tirzepatida tiene un efecto más potente y rápido en la pérdida de grasa. El THCV puede ser una excelente opción para la fase de mantenimiento del peso, debido a su buena tolerabilidad y a su actuación en las causas emocionales de la obesidad”.

 

THCV y CBD, sinergia prometedora

 

Cuando hablamos de cannabis, el THCV no actúa solo. La combinación con el cannabidiol (CBD) ha potenciado los efectos en el control de la ansiedad y la compulsión alimentaria.

Según el Dr. Casali, la asociación con otros cannabinoides, como el CBD, amplía la acción terapéutica. Cita un estudio reciente publicado en la revista Cannabis, que demostró que la combinación diaria de THCV y CBD contribuyó a la pérdida de peso y a mejoras en la salud metabólica, incluida la reducción de la circunferencia abdominal, la presión arterial y los niveles de colesterol.

El futuro del tratamiento de la obesidad puede pasar por la cannabis.
La reciente aprobación del Mounjaro para la pérdida de peso por la Anvisa marca un avance importante en las estrategias contra la obesidad en Brasil. Sin embargo, la emergencia del THCV como alternativa natural y con un perfil de seguridad favorable apunta a caminos menos invasivos y más integradores.

“El Mounjaro ya es una realidad para quienes pueden pagarlo y tolerar los efectos. Pero creo que el THCV puede ser la solución para quienes buscan algo más natural, tolerable y que trate las causas profundas de la obesidad”, concluye Ailane.