Cáñamo en la COP 30: el aliado verde que Brasil sigue ignorando
Expertos defienden que el cáñamo puede ser protagonista de la transición ecológica y pieza clave en las metas de descarbonización, pero la ausencia del tema en la COP 30 enciende una alerta sobre el costo político del silencio

Mientras el planeta dirige su mirada hacia Belém do Pará, sede de la COP 30, Brasil carga con una paradoja: es una de las mayores potencias en biodiversidad, pero aún duda en reconocer el potencial del cáñamo, una planta capaz de capturar carbono, regenerar el suelo e impulsar una economía verde e inclusiva.
Ignorar el cannabis en la agenda climática internacional tiene un alto costo político. El país corre el riesgo de perder protagonismo en un debate que une ciencia, sostenibilidad e innovación, precisamente los pilares de la transición ecológica que el mundo espera de Brasil.

Para el abogado Fabrício Ebone Zardo, presidente del Instituto de Ciencia y Tecnología Cannabis Brasil (ICT Cannabis Brasil), el cáñamo es más que un cultivo agrícola: es una herramienta de regeneración planetaria.
“El cáñamo posee beneficios superiores a otras fibras naturales, destacándose como una poderosa herramienta para el logro de las metas ambientales globales. Su potencial de captura de carbono y regeneración del suelo lo convierte en un aliado estratégico en las políticas de descarbonización y en la economía verde”, explica.
Del discurso a la acción: el papel del sector jurídico
Zardo defiende además que el sector jurídico tiene un papel esencial para transformar el potencial de la planta en realidad concreta. “Abogados y abogadas pueden actuar a través de consultorías especializadas en derecho cannábico y ambiental, orientando a empresas, institutos y productores sobre el marco legal del cáñamo industrial, las normas de licenciamiento y el acceso a incentivos de bioeconomía”, afirma.
Recuerda que la integración de la cultura a los mecanismos del mercado de carbono puede consolidar al cáñamo como uno de los principales vectores de innovación verde del país, siempre y cuando exista seguridad jurídica y políticas públicas bien estructuradas.
Cáñamo: símbolo de reconexión
Con la COP 30 celebrada en Belém do Pará, territorio de resistencia y biodiversidad, la discusión sobre el papel cultural y simbólico del cáñamo adquiere nuevas dimensiones.
“Ante la urgencia climática y el agotamiento del modelo fósil, necesitamos inaugurar un nuevo modal civilizatorio, el de la regeneración y la bioeconomía. El cáñamo trasciende su valor como materia prima: es un símbolo de reconexión entre naturaleza, economía y sociedad”, concluye Zardo.
Mientras la agenda oficial de la COP 30 sigue sin abordar el tema, crece el coro de expertos que advierten: ignorar el cannabis es desperdiciar una oportunidad histórica de alinear a Brasil con la vanguardia de la economía verde global.
