Efecto Trump en el cannabis: cómo el cambio regulatorio en EE. UU. puede transformar a Uruguay en un hub de exportación hacia Brasil
El cambio regulatorio en el gobierno de Trump transforma a Uruguay en un hub de cannabis para Brasil. Las exportaciones se triplican en 2026 vía RDC 660. Lea más.

Mientras la industria estadounidense del cáñamo se prepara para el mayor choque regulatorio de su historia bajo el gobierno del presidente Donald Trump —con la redefinición federal que entra en vigor el 13 de noviembre de 2026—, un movimiento silencioso pero concreto ya rediseña el mapa del cannabis medicinal en América del Sur. En Uruguay, el sector no solo observa un aumento de las consultas: las empresas reportan que han triplicado sus ventas, la firma de nuevos contratos y la ampliación de la capacidad productiva para atender la demanda brasileña vía RDC 660.
El detonante estadounidense en la era Trump
La Sección 781 de la Agriculture Appropriations Act FY2026, sancionada por el presidente Donald Trump en noviembre de 2025, altera radicalmente la definición federal de cáñamo en los Estados Unidos. En lugar del límite del 0,3% de Delta-9-THC en peso seco establecido por la Farm Bill de 2018, la nueva regla impone un tope de 0,4 mg de THC total por envase sellado —incluidos THCA, Delta-8-THC y otros isómeros. [sedgwick](https://www.sedgwick.com/pt/blog/u-s-hemp-industry-faces-product-ban/)
El impacto es brutal: se estima que el 95% de los productos actuales de cáñamo se volverán ilegales bajo la legislación federal estadounidense, afectando a un mercado de 28.400 millones de dólares. La medida entra en vigor tras un periodo de transición de 12 meses, el 13 de noviembre de 2026. [foodbizbrasil](https://foodbizbrasihttps://sechat.com.br/noticia/brasil-e-uruguai-debatem-regulamentacao-da-cannabis-medicinal-em-jornada-de-intercambio-institucionall.com/internacional/regulacao-thc-eua-impactos-bebidas-foodservice/)
En la práctica, la nueva regla elimina la categoría de extractos full spectrum —que contienen pequeñas cantidades naturales de THC— y mantiene en el mercado solo los aislados (CBD puro) y broad spectrum (sin THC). Productos como gominolas y vapes de Delta-8-THC, comestibles a base de cáñamo, flores ricas en THCA y cannabinoides semisintéticos como el HHC se encuentran entre los más afectados.
"La ley Farm Bill, sancionada por Donald Trump durante su primer mandato para legalizar el cáñamo, se encuentra bajo propuesta de modificación por el Congreso estadounidense para restringir los resquicios legales que liberaron derivados psicoactivos de la planta. Recientemente Trump publicó, en su red social, un vídeo que abordaba los beneficios del cannabis medicinal"
El movimiento uruguayo

"Los efectos del nuevo escenario regulatorio en los Estados Unidos ya son claramente perceptibles en Uruguay. No estamos hablando solo de un aumento de las consultas. En el primer semestre de 2026, ya hemos triplicado las ventas realizadas durante todo el año 2025 hacia el mercado brasileño. Ahora estamos negociando nuevos contratos para el segundo semestre y ampliaciones de los acuerdos cerrados en los primeros seis meses del año. La participación en la Cannabis Fair también tuvo un impacto altamente positivo, abriendo puertas y generando contactos que hoy se están transformando en oportunidades concretas", afirma Claudio Valenti, director comercial de Levendis/Extractos del Sur, una de las empresas del sector en Uruguay.
El relato de Valenti refleja un movimiento más amplio. Uruguay, que ya se consolidó como el primer país del mundo en regular legalmente toda la cadena del cannabis —para uso recreativo, medicinal e industrial— en 2013, ahora se posiciona como una alternativa regional para el abastecimiento del mercado brasileño.
Según datos de Uruguay XXI, en el último año Brasil importó de Uruguay 2,1 toneladas de productos de cannabis por más de 359.000 USD —concentrando prácticamente la totalidad de las exportaciones uruguayas del sector. Las exportaciones se realizan mediante dos mecanismos regulados por la ANVISA: la venta de productos de cannabis medicinal en farmacias (RDC 1015/2026) y el régimen de uso compasivo de venta directa al paciente (RDC 660/2022).
El diferencial uruguayo: control del cultivo a la exportación
A diferencia de otros mercados, Uruguay no comienza el control en el momento de la exportación. El sistema acompaña toda la cadena productiva —desde la licencia de la empresa hasta el certificado analítico de cada lote.
El IRCCA (Instituto de Regulación y Control del Cannabis) es el organismo público responsable de regular y fiscalizar las actividades relacionadas con el cannabis, en articulación con el Ministerio de Salud Pública y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.
Para exportar, las empresas necesitan:
- Poseer una licencia válida del IRCCA para cultivo, industrialización y comercialización
- Contar con establecimientos productivos y laboratorios habilitados
- Presentar documentación técnica y certificados analíticos vinculados a sus respectivos lotes
- Obtener autorización oficial para cada operación de exportación
"No se trata solo de una autorización general concedida a la empresa. Cada operación de exportación debe identificar el producto, el lote, la cantidad, el destino, la documentación comercial y el certificado de análisis correspondiente", explica Valenti.
COA: el certificado que no puede fallar
El COA (*Certificate of Analysis*) debe ser emitido por un laboratorio habilitado y corresponder exactamente al lote que se exportará. Debe haber una coherencia absoluta entre:
- El lote físico
- El COA
- La formulación declarada
- Los contenidos de cannabinoides
- La factura comercial
- La información de la etiqueta
La autorización de exportación —emitida por el Ministerio de Salud Pública o por la Dirección General de Servicios Agrícolas, según la clasificación del producto— valida oficialmente una operación específica con base en esa documentación técnica trazable.
La autorización no sustituye al COA ni tampoco significa que el Estado realice un nuevo análisis químico antes de cada embarque. Lo que hace es validar oficialmente una operación específica basándose en documentación técnica y analítica trazable. Las posibles inconsistencias se pueden identificar antes de que el producto sea embarcado, y no solo cuando la mercancía ya está en tránsito o llega al país de destino.
Ventaja logística: proximidad que importa
Una cadena entre Uruguay y Brasil es más corta, involucra menos conexiones internacionales y permite una respuesta más rápida ante exigencias documentales, correcciones o reposiciones. Además, el producto sale de Uruguay tras pasar por una validación regulatoria adicional en el país de origen —lo que no sustituye los controles de la ANVISA o de la Receita Federal en Brasil, pero ofrece una capa extra de seguridad para prescriptores y pacientes.
Adaptación estructural
El crecimiento de las exportaciones exige la adaptación de toda la estructura productiva. No se trata simplemente de aumentar las ventas, sino de ampliar la capacidad de producción, la programación de los laboratorios, el stock de materias primas y los procesos administrativos y logísticos, manteniendo la trazabilidad y el control de calidad.
Al mismo tiempo, Uruguay viene optimizando los procedimientos públicos y privados necesarios para que esa logística sea competitiva en costes, plazos y previsibilidad. Ha habido avances en la integración entre los organismos reguladores, la Ventanilla Única de Comercio Exterior, los sistemas aduaneros y las empresas exportadoras.
Preparación para nuevas exigencias brasileñas
El sector uruguayo ya se está anticipando a posibles nuevas demandas brasileñas relacionadas con la trazabilidad, el control de calidad y la documentación de productos importados por la RDC 660. "Uruguay ya posee estructuralmente muchas de estas exigencias, porque trabaja con operadores licenciados, lotes identificados, certificados analíticos y autorizaciones estatales para cada exportación", afirma Valenti.
Continuidad natural
El artículo que leyó anteriormente sobre las dificultades e incertidumbres de la cadena estadounidense encuentra ahora su desarrollo lógico: mientras EE. UU. se cierra a la mayoría de los productos de cáñamo, Uruguay se posiciona como una alternativa regional en términos productivos, regulatorios, documentales y logísticos.
A medida que se acerca la fecha del 13 de noviembre de 2026, el movimiento ya no es especulativo: es contractual. Y Brasil, como principal destino de las exportaciones uruguayas de cannabis, es una pieza central de este nuevo tablero.
Lo que está en juego
La nueva definición estadounidense no solo afecta al mercado interno de EE. UU. Crea un efecto dominó global: las empresas que dependían de insumos o productos estadounidenses buscan alternativas; los inversores reevalúan carteras; y los países con cadenas reguladas —como Uruguay, Colombia y Argentina— ganan espacio en el radar de los importadores.
Para Brasil, que importa prácticamente todo el cannabis medicinal que consume, la cuestión es estratégica: diversificar fuentes, garantizar seguridad regulatoria y reducir costes logísticos puede ser la diferencia entre tener o no acceso a los tratamientos.
