La DEA mantiene la reclasificación de la cannabis pendiente a pesar de la orden ejecutiva de Trump
La agencia presenta un nuevo informe sin un cronograma definido, mientras que los expertos advierten que el cambio a la Lista III tendría profundos impactos en la investigación y la tributación, pero no en la legalización federal

La Administración de Control de Drogas (DEA) informó este lunes que el proceso de apelación sobre la reclasificación de la cannabis "permanece pendiente". El comunicado contradice la expectativa de celeridad generada por la reciente orden ejecutiva del presidente Donald Trump.
Aunque la directriz presidencial instruyó a concluir la revisión "de la manera más rápida posible", la agencia aún no ha establecido un cronograma, indica Marijuana Moment.
En un informe conjunto con defensores de la reforma, la DEA reiteró que el recurso interlocutorio sigue sin definición. El documento cita alegaciones de parcialidad y comunicaciones inapropiadas durante el proceso de revisión.
"Hasta el momento, el recurso interlocutorio de los solicitantes al Administrador referente a su Moción de Reconsideración permanece pendiente", afirmó la agencia.
El texto oficial añade que "ningún cronograma para la presentación de memoriales ha sido definido". Este es el cuarto informe de situación con un lenguaje prácticamente idéntico presentado por las partes involucradas.
La estancación en la reclasificación de la cannabis ocurre casi un año después de que el recurso fuera aceptado por un exjuez de derecho administrativo.
Esta postura señala un nuevo aplazamiento y contrasta con declaraciones anteriores de la dirección de la agencia. El administrador de la DEA, Terrance Cole, había afirmado en una audiencia en el Senado que examinar la propuesta sería "una de mis primeras prioridades".
La reclasificación de la cannabis y la presión política
La demora de la DEA surge semanas después de que Trump firmara la orden ejecutiva instando a la Fiscal General Pam Bondi a finalizar la transferencia de la planta a la Lista III de la Ley de Sustancias Controladas (CSA). Mientras la administración busca acelerar la reclasificación de la cannabis, la oposición política se moviliza.
Uno de los principales grupos prohibicionistas contrató a Bill Barr, exfiscal general, para liderar una acción judicial destinada a revertir la medida. Además, el Servicio de Investigación del Congreso (CRS) observó recientemente que el Departamento de Justicia podría, en teoría, rechazar la implementación.
El organismo también advirtió sobre la posibilidad de reiniciar todo el proceso de revisión.
Análisis de expertos sobre el cambio
El posible cambio a la Lista III no significaría la legalización federal, pero alteraría drásticamente el escenario regulatorio. Según un artículo de los profesores Dra. Priscila Gava Mazzola y Dr. Marcelo Polacow Bisson, de la UNICAMP, la medida "representa el cambio más significativo en la política de drogas de EE. UU. en más de cincuenta años".
No obstante, los académicos destacan la necesidad de cautela respecto a las expectativas del público sobre la reclasificación de la cannabis. "Es crucial entender que la reclasificación no legaliza la cannabis a nivel federal. La cannabis seguirá siendo una sustancia controlada", explican los profesores.
Ellos detallan que la distinción fundamental radica en el reconocimiento de la planta como producto farmacéutico. En este escenario, podría ser aprobada por la FDA y prescrita, diferenciándose de los actuales modelos estatales basados solo en recomendaciones médicas.
Impactos económicos de la reclasificación de la cannabis
Desde el punto de vista económico, el cambio traería alivio fiscal inmediato para el sector en Estados Unidos. Mazzola y Bisson señalan que la eliminación de la restricción del Código de Rentas Internas (Sección 280E) "podría aumentar drásticamente la rentabilidad" de las empresas al permitir la deducción de gastos.
Sin embargo, los expertos advierten sobre el riesgo de concentración de mercado tras la reclasificación de la cannabis. Grandes industrias farmacéuticas podrían marginalizar a pequeños productores debido a los altos costos de aprobación exigidos por la FDA.
"La reclasificación de la cannabis de Schedule I a Schedule III es un paso monumental que reconoce formalmente el potencial medicinal de la planta y abre caminos para la investigación científica", concluyen los expertos. Ellos ponderan, sin embargo, que el cambio "no es una panacea" y exige una regulación robusta para mitigar desafíos de salud pública.
Con información de Marijuana Moment
