Puerto Rico puede restringir el cannabis medicinal y perder 53 millones de dólares al año
Una propuesta en Puerto Rico puede reducir hasta en un 95 % el número de pacientes elegibles para el cannabis medicinal y afectar a los servicios públicos. Conozca los detalles

Hay avances que abren caminos para quienes buscan alivio y calidad de vida, pero también existen decisiones capaces de cerrar puertas. En Puerto Rico, una propuesta de restricción al cannabis medicinal enciende las alarmas: además de dificultar el acceso de los pacientes al tratamiento, la medida podría provocar pérdidas millonarias a las arcas públicas.
De acuerdo con la revista Cáñamo, la Oficina de Presupuesto de la Asamblea Legislativa de Puerto Rico estima que la recaudación pública podría caer hasta 53 millones de dólares al año en caso de que se apruebe la propuesta más restrictiva. La iniciativa aún se encuentra en tramitación y podría cambiar las reglas de acceso al programa de cannabis medicinal.
En este artículo encontrará:
- Qué prevé la propuesta de restricción al cannabis medicinal.
- Por qué Puerto Rico podría perder hasta 53 millones de dólares al año.
- Cómo podría afectar el cambio a pacientes y servicios públicos.
- Qué revela este escenario sobre las políticas de cannabis medicinal.
La restricción al cannabis medicinal podría excluir a pacientes
Según la publicación del portal Cáñamo, la propuesta legislativa conocida como Proyecto de la Cámara 1281 pretende modificar las reglas actuales del programa de cannabis medicinal en Puerto Rico. La iniciativa busca limitar la elegibilidad, concentrando el acceso principalmente en personas con enfermedades terminales o condiciones debilitantes directamente relacionadas con ellas.
El impacto potencial es considerable. En el escenario más restrictivo analizado por la Oficina de Presupuesto de la Asamblea Legislativa, la cantidad de personas elegibles para participar en el programa podría disminuir hasta en un 95 %.
Es importante destacar que esta proyección corresponde a una hipótesis planteada en el informe, y no a una reducción ya confirmada. Aun así, la cifra dimensiona el alcance que un cambio en las normas podría tener sobre los pacientes y sobre el mercado regulado.
Para quienes dependen de seguimiento médico y de tratamientos individualizados, el debate trasciende la legislación. La definición de quién puede tener acceso al cannabis medicinal interfiere directamente en las posibilidades de continuidad de la atención.
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El cannabis medicinal en Puerto Rico podría costar 53 millones de dólares
La posible restricción también tiene consecuencias económicas. De acuerdo con Cáñamo, la estimación de la Oficina de Presupuesto señala que las pérdidas de recaudación podrían alcanzar los 53 millones de dólares anuales a partir del año fiscal 2027, en el escenario de mayor impacto.
La proyección contempla la reducción de los ingresos procedentes de impuestos sobre ventas y renta, además de los valores asociados a licencias y otras actividades económicas vinculadas al programa.
Parte de estos recursos también contribuye a financiar servicios públicos específicos. Conforme al informe divulgado por la revista, el Hospital de Trauma del Centro Médico de Río Piedras podría dejar de recibir aproximadamente 2,2 millones de dólares al año. Por su parte, el Fondo para Servicios contra Enfermedades Catastróficas podría perder cerca de 3,9 millones de dólares en el escenario más restrictivo.
Los valores son estimaciones condicionadas a la eventual aprobación y a los efectos de la propuesta. Aun así, demuestran que las decisiones sobre el acceso al cannabis medicinal no se limitan a la relación entre pacientes y profesionales de la salud: también pueden repercutir en la financiación de los servicios públicos.
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Mientras el mundo avanza, el acceso vuelve al centro del debate
El escenario de Puerto Rico expone una contradicción importante. Mientras diferentes mercados debaten fórmulas para regular el cannabis y ampliar el conocimiento sobre sus aplicaciones terapéuticas, la isla evalúa una propuesta que podría reducir drásticamente el número de personas aptas para participar en su programa medicinal.
La discusión también tiene lugar en medio de señales de tensión en el propio sistema, como la reducción del número de médicos habilitados para realizar el seguimiento de tratamientos con cannabis, señalada por Cáñamo.
Esto no significa que cualquier ampliación del acceso sea automáticamente adecuada, ni exime de criterios clínicos, seguimiento profesional y políticas de seguridad. Sin embargo, cualquier cambio restrictivo debe considerar sus consecuencias para los pacientes y para la estructura asistencial.
Cuando se limita el acceso a un tratamiento, resulta necesario evaluar a quién afectará, qué alternativas estarán disponibles y cuáles serán los impactos sociales y económicos de dicha decisión.
¿Qué ocurrirá ahora con el cannabis medicinal en Puerto Rico?
La propuesta continúa en tramitación. Por lo tanto, los posibles efectos descritos en el informe dependen del curso legislativo y de la eventual aprobación de los cambios.
Por el momento, la estimación de hasta 53 millones de dólares en pérdidas anuales añade una dimensión económica al debate sobre el futuro del cannabis medicinal en Puerto Rico.
Más allá de las cifras, la discusión abarca decisiones públicas que pueden determinar quién tendrá acceso a los tratamientos, cómo se destinarán los recursos y cuál será el papel del mercado regulado en el sistema sanitario.
En políticas de salud, retroceder en las normas de acceso puede acarrear consecuencias que van más allá de la legislación. Por ello, seguir la tramitación de la propuesta resulta fundamental para comprender lo que está en juego para los pacientes, los profesionales y la sociedad puertorriqueña.
