Tolerancia al THC

Como el uso continuo de cannabis puede alterar la respuesta del organismo a los cannabinoides

Publicado en 14/10/2024

Flor de cannabis | Imagem: Vecteezy

Flor de cannabis | Imagen: Vecteezy

El consumo continuo de cannabis, especialmente del tetrahidrocannabinol (THC), conduce al desarrollo de un fenómeno conocido como tolerancia, que es la disminución gradual de los efectos de la sustancia en el organismo. Este proceso está estrechamente relacionado con la forma en que el THC interactúa con el sistema endocannabinoide, especialmente con los receptores cannabinoides de tipo 1 (CB1) ubicados en el cerebro. El THC, al unirse a estos receptores, desencadena efectos que van desde la sensación de euforia hasta alteraciones en la percepción y la coordinación motora. Sin embargo, con el uso repetido, el cuerpo comienza a responder de manera menos intensa, requiriendo dosis más altas para lograr el mismo efecto inicial.

 

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El Δ9-THC fue aislado en forma pura por primera vez en 1964 por Raphael Mechoulam, Yechiel Gaoni y Habib Edery en el Instituto Weizmann en Rehovot, Israel, a través de la extracción del hachís con éter de petróleo, seguido de cromatografías repetidas. | Imagen: Canva

 

La clave para entender la tolerancia al THC radica en la "desensibilización" y la "internalización" de los receptores CB1. Cuando el THC se consume repetidamente, los receptores CB1 se vuelven menos sensibles al compuesto, lo que se conoce como desensibilización. Además, parte de los receptores se elimina de la superficie de las células nerviosas en un proceso llamado internalización. Esta adaptación es una respuesta del cerebro para mantener el equilibrio y evitar una activación excesiva de los receptores, lo cual puede ser perjudicial. Estudios muestran que el número de receptores CB1 puede disminuir hasta un 60% en áreas del cerebro asociadas con la memoria, el aprendizaje y la coordinación motora, como el hipocampo y el estriado.

La tolerancia al THC varía de una persona a otra, dependiendo de factores como la dosis, la frecuencia de uso, la genética y el historial de consumo de cannabis. En usuarios diarios, la tolerancia puede desarrollarse en cuestión de días o semanas. Un estudio con ratones, por ejemplo, mostró que la exposición al THC dos veces al día durante 36 horas ya era suficiente para inducir una tolerancia significativa a sus efectos sedantes y analgésicos.

En humanos, la recuperación de los receptores CB1 puede ocurrir rápidamente después de interrumpir el uso, con estudios que demuestran que dos semanas de abstinencia pueden restaurar la cantidad de receptores casi al nivel normal, aunque la recuperación completa puede llevar más tiempo dependiendo de la intensidad del uso.

Esta capacidad de regeneración rápida del sistema endocannabinoide es una de las razones por las que se considera que la cannabis es menos perjudicial para el cerebro en comparación con otras drogas recreativas, como el alcohol y la metanfetamina. Mientras que el alcohol puede causar daños duraderos a las células cerebrales y la metanfetamina incluso puede matar esas células, el THC actúa de manera más suave, alterando temporalmente la sensibilidad de los receptores CB1 sin causar muerte celular. Esto significa que, después de un período de abstinencia, el sistema endocannabinoide puede volver a funcionar normalmente, permitiendo que el usuario recupere la sensibilidad al THC.

En resumen, la tolerancia al THC es un mecanismo de defensa natural del organismo contra el uso continuo de una sustancia que afecta el cerebro. Aunque el aumento progresivo de la dosis es una consecuencia común en usuarios frecuentes, la abstinencia permite una recuperación relativamente rápida, haciendo que los receptores CB1 vuelvan a responder de manera más efectiva al THC. Este proceso destaca la complejidad del sistema endocannabinoide y la notable capacidad del cerebro para adaptarse y regenerarse en respuesta al uso prolongado de cannabis.
 

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