Escuchar para sanar: la voz de Wilson Gonzaga sobre enteógenos y salud mental
En el Mes Amarillo, el psiquiatra con 43 años de experiencia habla sobre la urgencia de escuchar y el papel de los enteógenos en la salud mental
Publicado en 10/09/2025

Sobre el uso de enteógenos en tratamientos de dependencia química, alcoholismo y tabaquismo: “Estas sustancias no tienen dosis letal, no tienen poder de adicción y ofrecen un horizonte más eficaz y con menos efectos secundarios", dice Dr. Wilson Gonzaga |
“En Brasil, hasta la medianoche, cerca de 38 personas se suicidarán. Esto no es una invención, ni una bola de cristal. Son datos oficiales del Sistema de Mortalidad del Ministerio de Salud”, dijo el psiquiatra Wilson Gonzaga que lleva consigo la gravedad de quien mira el dolor sin apartar la mirada. Para él, hablar sobre el suicidio dejó de ser un tabú, de ser silenciado por los grandes medios de comunicación.
Hoy y especialmente en Setembro Amarelo, la invitación es clara: escuchar, oír y escucharse a uno mismo son actos que salvan vidas. En 2025, la campaña destaca el tema: Si necesitas ayuda, pídela. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más personas mueren por suicidio anualmente que por VIH, malaria, cáncer de mama, guerras o homicidios. Entre los jóvenes de 15 a 29 años, es la cuarta causa principal de muerte, detrás solo de los accidentes de tráfico, la tuberculosis y la violencia interpersonal. En Brasil, los datos del Ministerio de Salud muestran que, entre 2016 y 2021, hubo un aumento del 49,3% en las muertes por suicidio entre adolescentes de 15 a 19 años y del 45% entre jóvenes de 10 a 14 años. Las tasas son más altas entre los hombres (12,6 por 100 mil) que entre las mujeres (5,4 por 100 mil), reflejando un problema complejo, global y que requiere estrategias nacionales efectivas de prevención.
Con 43 años de experiencia en psiquiatría, suma más de 160 mil seguidores en Instagram, y se ha convertido en una de las voces más consistentes y claras sobre el papel de los enteógenos en la salud mental. Médico graduado por la Santa Casa de São Paulo, creador del Instituto Hermes y de la primera especialización en Enteogenia Terapéutica aprobada por el MEC, integra ciencia y ancestralidad, clínica y espiritualidad, en el esfuerzo de construir una nueva forma de comprender la mente humana.
El primer encuentro con los enteógenos
El viaje del médico Gonzaga con los psicodélicos comenzó temprano. Justo al comienzo de su carrera, tuvo contacto con la ayahuasca y, en sus palabras, sintió como si hubiera hecho cuatro años de análisis en solo una sesión. “Vi que allí había un gran potencial para la salud mental, para la curación. Fue el comienzo de un camino que sigo hasta hoy, especialmente en el estudio de la psilocibina”, cuenta.
Desde entonces, se ha dedicado a investigar no solo la dimensión científica de estas sustancias, sino también su esencia espiritual, el puente entre lo humano y lo divino que los pueblos originarios ya conocían desde hace milenios.
Ciencia y espiritualidad lado a lado
En la especialización en Enteogenia Terapéutica, Gonzaga buscó algo más allá de la psicoterapia asistida por psicodélicos. El diferencial, según él, está en reconocer la palabra “enteógeno” que significa “manifestación de lo divino interior” como clave de comprensión. “Estas experiencias no son alucinaciones, sino vivencias simbólicas y espirituales. Los enteógenos actúan como puentes entre mundos, y eso debe estar presente en el proceso formativo de los profesionales”, explica. Por eso, el cuerpo docente incluye científicos, médicos, chamanes, líderes ayahuasqueros y estudiosos de la tradición ancestral.
Esta integración resuena también en la práctica clínica: “Cuanto mayor sea la epifanía espiritual de una experiencia enteogénica, mayor será el resultado terapéutico. La ciencia ya lo ha demostrado”, dice el psiquiatra, citando estudios del Imperial College de Londres sobre psilocibina.
La esperanza en la salud mental
Basándose en evidencias científicas cada vez más sólidas, Gonzaga ve en los enteógenos una nueva posibilidad para condiciones graves y resistentes: depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático, dependencia química, alcoholismo y tabaquismo. “Ya sabemos que estas sustancias no tienen dosis letal, no tienen poder de adicción. Ofrecen un horizonte más eficaz y con menos efectos secundarios que gran parte de los tratamientos disponibles hoy”, afirma.
Aun así, reconoce los desafíos: la regulación lenta, los prejuicios culturales y la necesidad de educación. “La sociedad todavía juzga porque lleva la marca de décadas de campañas equivocadas que colocaron a los psicodélicos en el mismo saco de drogas letales. Es la ciencia la que deshará estos mitos. Con más estudios, más publicaciones y más información, el prejuicio se diluye”, completa.
Entre el escuchar y el escucharse
Lo que Gonzaga defiende va más allá de la inserción de nuevas terapias: es la apertura a nuevas escuchas. Ya sea en la academia, en los círculos ancestrales o en las clínicas del futuro, la escucha verdadera, de uno mismo y del otro, es el puente más poderoso que los enteógenos pueden enseñarnos a cruzar.

