Cáñamo en Perú: del tabú al motor de desarrollo sostenible

El país avanza con una ley histórica y regulaciones que pueden transformar la agricultura, la economía y el medio ambiente

Publicado en 02/09/2025

Cânhamo no Peru: do tabu ao motor de desenvolvimento sustentável

Esta semana, el Ministerio de Desarrollo Agrario e Irrigación (MIDAGRI) publicó el proyecto de Decreto Supremo que regula la ley y abrió un período de consulta pública de 90 días. Imagen: Canva Pro

En Perú, el cáñamo está dejando de ser un tema de confusión y tabú para convertirse en un proyecto estratégico de desarrollo económico y ambiental. Lo que hasta hace poco era solo una idea, ahora cuenta con un marco legal y regulaciones en curso.

En junio de 2024, el Congreso aprobó la Ley Nº 32.195, que sentó las bases para la industrialización del cáñamo. La legislación diferencia explícitamente el cáñamo de la marihuana y elimina los obstáculos legales que impedían el avance del sector.

Esta semana, el Ministerio de Desarrollo Agrario e Irrigación (MIDAGRI) publicó el proyecto de Decreto Supremo que regula la ley y abrió un período de consulta pública de 90 días.

Durante este plazo, instituciones privadas, agricultores y ciudadanos podrán enviar comentarios y sugerencias, ya sea virtualmente o presencialmente en Lima. La Dirección General de Desarrollo Agrícola y Agroecología será la encargada de consolidar las contribuciones.

Según el portal Infobae, el reglamento busca una participación amplia, incluyendo a personas físicas y jurídicas, nacionales y extranjeras, involucradas en la cadena productiva y comercial del cáñamo industrial.

 

Una planta antigua en suelo fértil

 

El cáñamo, pariente cercano de la marihuana y perteneciente a la especie Cannabis sativa, se diferencia por el bajo porcentaje de THC. Según normas internacionales, el límite es de hasta un 3%, aunque algunos países exigen índices más bajos, como el 1%. En Brasil, país que atraviesa un momento decisivo, la regulación deberá seguir el entendimiento internacional.

Esta variedad no tiene fines recreativos, sino productivos. Sus usos incluyen textiles, papel, aceites, alimentos, materiales de construcción, biocombustibles y más. Una planta milenaria que acompañó a las civilizaciones en su desarrollo y que ahora gana espacio en Perú.

Un estudio de la ESAN destacó la diversidad climática y geográfica del país, que cuenta con litoral, montañas y selva. Esta variedad sitúa a Perú en una posición privilegiada para el cultivo, dado que el cáñamo requiere menos agua y pesticidas que otros cultivos industriales, un factor crucial en tiempos de sequía y degradación de los suelos.

 

Más que una cosecha: un motor de cambio

 

El cultivo de cáñamo en Perú no se limita a la economía. Mejora los suelos, previene la erosión, restaura los nutrientes y sirve de base para productos sostenibles como tejidos duraderos, concreto ecológico (el “hempcrete”), alimentos y biocombustibles.

Según el portal Hemp Today, los defensores del proyecto de ley de 2022 estiman unos ingresos anuales de 35 millones de dólares, siendo 23 millones solo de derivados de CBD. Además, existen oportunidades en créditos de carbono, remediación de suelos y exportaciones. Se estima que el mercado global de cáñamo industrial podría alcanzar los 30,24 mil millones de dólares para 2029.

 

Con información de High Times

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