Cannabis en EE. UU.: la DEA prepara una nueva decisión histórica
El cannabis en EE. UU. se acerca a una posible reclasificación de la Lista I a la Lista III tras la audiencia de la DEA. Más información.

El cannabis en EE. UU. vive un nuevo capítulo relevante en su trayectoria regulatoria.
La Drug Enforcement Administration (DEA) ha publicado la transcripción de la audiencia que debatió el posible cambio de la sustancia de la Lista I a la Lista III, acercando el proceso a una recomendación que podría impactar en la investigación, el mercado y las políticas de salud.
La audiencia sobre el cannabis en los Estados Unidos se celebró entre el 29 de junio y el 15 de julio de 2026 y recopiló 11 días de declaraciones. Ahora, el juez administrativo jefe de la DEA, Derek Julius, deberá analizar el material antes de presentar su recomendación.
La publicación de la transcripción, sin embargo, no significa que la reclasificación ya haya sido aprobada. La decisión final dependerá todavía de las siguientes etapas del proceso administrativo.
El cannabis en EE. UU. entra en la recta final de la audiencia
La transcripción divulgada por la DEA cuenta con 2.533 páginas y reúne testimonios, documentos y argumentos presentados durante la audiencia administrativa.
El material será utilizado por Derek Julius para elaborar una recomendación sobre la propuesta de reclasificación del cannabis de la Lista I a la Lista III de la ley federal de sustancias controladas.
La diferencia entre ambas clasificaciones es relevante.
En la legislación estadounidense, la Lista I agrupa sustancias consideradas sin uso médico aceptado actualmente y con un alto potencial de abuso. Por su parte, la Lista III contempla sustancias con uso médico reconocido y un potencial de dependencia física o psicológica inferior al de las categorías más restrictivas.
Un eventual cambio, por tanto, no representaría la legalización federal del cannabis.
Tampoco supondría que todos los productos derivados de la planta pasasen automáticamente a considerarse medicamentos aprobados.
[MÁS INFORMACIÓN: Entienda cómo funciona la clasificación federal de sustancias en los Estados Unidos]
El cannabis medicinal es uno de los puntos centrales
Durante la audiencia, el abogado de la DEA James Schwartz defendió que el cannabis no debería permanecer en la Lista I dado que existe un uso médico aceptado en la actualidad.
Según las informaciones publicadas por MJBizDaily, Schwartz citó datos según los cuales más de 30.000 profesionales de la salud atenderían a más de 6 millones de pacientes en 43 jurisdicciones.
En la valoración presentada por la DEA, estas cifras ayudarían a demostrar que el cannabis se utiliza bajo supervisión médica y que, por tanto, ya no encajaría en los criterios asociados a la Lista I.
El argumento guarda relación también con un análisis previo del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (HHS). En 2024, el organismo concluyó que el cannabis presentaba un uso médico aceptado actualmente, criterio que sirvió de base para la propuesta de reclasificación.
¿Qué cambia para la investigación?
Una posible transferencia a la Lista III puede tener efectos importantes sobre el ecosistema de investigación y desarrollo de productos.
El cambio podría reducir determinadas barreras regulatorias y facilitar actividades relacionadas con la investigación científica y el desarrollo de fármacos.
No obstante, existe una distinción fundamental: la reclasificación no significa la demostración de eficacia para cualquier patología.
Las investigaciones sobre cannabis medicinal siguen dependiendo de la evidencia clínica, la evaluación de la seguridad, el rigor metodológico y la aprobación regulatoria correspondiente cuando se trata de medicamentos.
Para los pacientes y sus familias, esta distinción resulta esencial. Una modificación en la legislación puede abrir vías a nuevas investigaciones, pero no sustituye la valoración médica individualizada.
El cannabis en EE. UU. también afronta oposición
La propuesta de reclasificación no suscita consenso.
Durante la audiencia intervinieron organizaciones, representantes de organismos públicos y estados que se posicionaron en contra del cambio. Entre ellos figuraban la National Drug & Alcohol Screening Association, el Tennessee Bureau of Investigation, la organización Smart Approaches to Marijuana y representantes de Nebraska, Idaho, Indiana y Luisiana.
Los opositores cuestionaron fundamentalmente los criterios empleados para determinar si existe un uso médico aceptado en la actualidad.
Asimismo, se plantearon inquietudes relativas a la seguridad pública y a los controles de drogas en el entorno laboral.
El juez Derek Julius deberá sopesar los diferentes argumentos antes de emitir su recomendación.
MÁS INFORMACIÓN: La reclasificación federal del cannabis en EE. UU. se centra en el uso medicinal
El cannabis en EE. UU. ya experimentó cambios en 2026
Mientras la decisión de mayor alcance continúa pendiente, ya se ha producido otra modificación regulatoria.
En abril de 2026, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos anunció la inclusión en la Lista III de determinados productos aprobados por la FDA que contienen cannabis, además de productos medicinales sujetos a ciertas licencias estatales.
La medida entró en vigor el 22 de abril y estableció asimismo una vía de registro acelerada para algunos operadores autorizados por los estados.
Esta decisión, sin embargo, no equivale a la reclasificación general del cannabis.
Por ello, el panorama actual abarca dos frentes diferenciados:
- productos y programas específicos que ya han pasado a la Lista III;
- la propuesta de cambio general, que todavía aguarda una resolución.
Esta diferenciación evita la interpretación errónea de que la totalidad del cannabis ha sido ya transferida a una categoría menos restrictiva.
¿Cuándo se conocerá la decisión de la DEA?
Con la publicación de la transcripción, el siguiente paso corresponde al análisis del juez administrativo Derek Julius.
Tras su recomendación, la decisión final recaerá en el administrador de la DEA, Terrance C. Cole, según MJBizDaily.
Hasta la fecha, no existe un plazo definitivo anunciado para la conclusión de todas las etapas.
Lo indudable es que el procedimiento ha entrado en una fase decisiva. Tras años de debates, documentación y litigios normativos, la DEA cuenta ahora con un registro formal de miles de páginas con argumentos que sustentarán la próxima resolución.
¿Por qué es relevante la reclasificación?
El debate va mucho más allá de la clasificación de una sustancia.
Una eventual modificación podría influir en el ámbito de la investigación, el desarrollo farmacéutico, la fiscalidad y la operativa de las empresas del sector.
Para la comunidad científica, las expectativas se centran principalmente en la reducción de trabas regulatorias. Para los pacientes, la esperanza reside en que un marco de investigación más favorable impulse la generación de evidencia de mayor solidez.
Aun así, se impone la cautela.
El paso de la Lista I a la Lista III no supone una liberalización sin restricciones del cannabis, ni convierte automáticamente los productos en tratamientos contrastados.
Lo que está en juego es una modificación del encuadre federal, cuyos efectos dependerán de las normativas de desarrollo que se apliquen con posterioridad.
El cannabis en EE. UU. espera su próximo capítulo
La publicación de la transcripción marca un nuevo hito en un proceso susceptible de transformar sustancialmente la política federal estadounidense.
Ahora, la atención se centra en la recomendación de Derek Julius y, posteriormente, en el dictamen final de la DEA.
Hasta entonces, una certeza permanece clara: el debate sobre el cannabis en los Estados Unidos dejó hace tiempo de ser una mera discusión sobre la prohibición.
Hoy involucra a la ciencia, la medicina, la investigación, la economía y, de manera primordial, la búsqueda de respuestas capaces de transformar la expectativa en evidencia contrastada.
