El cannabis vaporizado abre el debate sobre una alternativa terapéutica en Brasil
A pesar de la mejora clínica evidente, el tratamiento con flores de cannabis vaporizadas sigue limitado por barreras legales y burocráticas

En 2023, la doctora Lina Dantas recibió en su consultorio a dos pacientes que encontraron en la vía inhalatoria una alternativa eficaz para recuperar la calidad de vida.
En el primer caso, una joven de 20 años con parálisis cerebral, consecuencia de un atragantamiento ocurrido cuando ella tenía solo dos años. Después de innumerables intentos con medicamentos —incluida la metadona, que trajo efectos secundarios severos—, fue con el humo de la flor que comenzó a experimentar algo cercano al alivio. “Ella dependía del THC. Era eso lo que realmente ayudaba a aliviar la espasticidad y el dolor derivado de esta condición”, relata Lina.
Cuando entraba en crisis, bastaban algunas caladas — inhalar humo o vapor — para obtener un alivio inmediato. La mejora fue tan significativa que comenzó a caminar hasta 10 kilómetros por día — un logro impensable para quien, hasta poco tiempo antes, apenas podía salir de la silla de ruedas.
Falta de adaptación al aceite de cannabis
En el segundo caso, un hombre diagnosticado con Trastorno del Espectro Autista (TEA), por no adaptarse al aceite extraído de la planta, optó por la vía inhalatoria. Esta vez, la vaporización fue su elección. El efecto casi instantáneo era decisivo en sus momentos de crisis de ansiedad e hiperactividad. “Cuando vaporiza, el efecto ocurre en minutos. Ya con el aceite, puede tardar hasta una hora”, explica la doctora.
Ante la mejora clínica, Lina llegó a considerar la prescripción de medicamentos importados de una empresa australiana, donde la administración inhalatoria de cannabis ya está regulada. Pero la realidad brasileña pronto impuso sus límites.
Barreras regulatorias: el impasse de ANVISA
La Nota Técnica nº 35/2023 de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA) prohibió la importación de flores de cannabis con fines medicinales. Tras esta decisión de la agencia en 2023, Lina tuvo que interrumpir la prescripción de la vía inhalatoria. “En Brasil, estamos muy atrasados en esto. Australia, Estados Unidos, Canadá y algunos países de Europa ya han avanzado bastante”, lamenta.
A pesar de los obstáculos, la doctora defiende la eficacia de la vaporización del cannabis como una vía terapéutica legítima. Aunque reconoce que el humo también brinda alivio, destaca sus limitaciones: además de la pérdida de alrededor del 30% del material de la flor —incluyendo terpenos y cannabinoides—, está el impacto del humo y del calor en los pulmones.
¿Por qué la vaporización es más segura?
Al preservar mejor los compuestos activos de la planta, la vaporización reduce daños al organismo. “La temperatura de entrada en el cuerpo, en lugar de superar los 300 °C de la combustión, se mantiene entre 180 °C y 220 °C — que es el límite habitual de los vaporizadores”, detalla Lina.
Esta precisión térmica permite liberar compuestos específicos. “Por ejemplo, a 190 °C conseguimos liberar más CBD”, afirma la doctora, subrayando que, como en cualquier prescripción, es necesario sopesar los riesgos y beneficios. “Cuando los beneficios superan los riesgos, el uso está indicado.”
Estudios refuerzan la preferencia por métodos menos concentrados
Una investigación publicada en 2015 por los científicos Mallory Loflin y Mitch Earleywine mostró que muchos usuarios medicinales prefieren la flor vaporizada de cannabis a extractos más concentrados, precisamente por proporcionar efectos rápidos y menor riesgo de tolerancia con el uso prolongado.
Aun así, la combustión sigue siendo el método más común de consumo — generalmente a través de cigarrillos, pipas, bongs o objetos improvisados. Sin embargo, fumar cannabis no está exento de riesgos: los usuarios frecuentes pueden presentar tos, silbidos en el pecho, inflamación en las vías respiratorias y exceso de moco. Aun así, estudios indican que fumar cannabis es menos nocivo que el tabaco, especialmente en países con regulación y control de calidad.
Género, edad y nuevos hábitos de consumo
Según datos de la Encuesta Nacional sobre Uso de Drogas y Salud (NSDUH), realizada entre 2022 y 2023, las preferencias de consumo varían según el perfil del usuario. Entre los hombres, casi el 20% aún prefiere fumar. Mientras que entre las mujeres, solo el 14,3% reportó preferencia por el humo, optando cada vez más por alternativas como vaporizadores, comestibles y lociones.
El grupo de edad entre 18 y 25 años presenta los mayores índices de experimentación: casi el 28% utilizan tres o más métodos de consumo. Aunque fumar sigue siendo popular, hay una clara tendencia de migración hacia métodos menos agresivos, como los vaporizadores.
El debate sobre la regulación en Brasil
La propuesta de revisión de la RDC 327/2019 — cuya consulta pública se cerró en junio — reavivó el debate sobre las formas permitidas de administración de productos a base de cannabis, en este sentido, además de las vías oral y nasal/inhalatoria que ya están permitidas, la agencia abrió discusión para la inclusión de las vías dermatológica, sublingual y bucal.
La urgencia de la regulación de vaporizadores de cannabis fue abordada en una columna en el portal Sechat, firmada por los abogados Konstantin Gerber y Paulo Thiessen — este último también conocido por su actuación internacional en defensa de los derechos relacionados con la planta.
La principal barrera es precisamente la interpretación de la Nota Técnica nº 35/2023, que prohíbe la importación de flores bajo la justificación de insuficiencia científica, como se destacó en la columna.
Sin embargo, los especialistas argumentan que esta justificación ya ha perdido fuerza, sobre todo ante la creciente judicialización del tema. “Se hace evidente la urgencia de garantizar acceso seguro y regulado a los dispositivos que viabilizan la administración inhalatoria del cannabis medicinal — especialmente los vaporizadores”, afirman Gerber y Thiessen.
