Síndrome poco conocida expone impactos del uso crónico de cannabis en la salud
Estudio señala un aumento de casos del síndrome de hiperémesis cannabinoide, una condición asociada al uso prolongado de cannabis y caracterizada por náuseas y vómitos intensos
Publicado en 23/12/2025

Vómitos persistentes llevan a los usuarios de cannabis a buscar atención médica con más frecuencia | CanvaPro
Un estudio publicado en JAMA Network Open llama la atención sobre el crecimiento de visitas a emergencias relacionadas con la síndrome de hiperémesis cannabinoide, una condición asociada al uso intenso y prolongado de cannabis.
La investigación analizó datos de visitas a departamentos de emergencia en los Estados Unidos entre 2016 y 2022 e identificó un aumento consistente de casos compatibles con el cuadro a lo largo del período.
Caracterizada por episodios recurrentes de náuseas intensas, vómitos persistentes y dolor abdominal, la síndrome aún es poco reconocida fuera del ámbito médico, lo que dificulta el diagnóstico y el seguimiento adecuado de los pacientes. Durante los años de la pandemia de Covid-19, los registros crecieron de forma más acentuada y se mantuvieron elevados incluso después de ese período.
Según el médico Guilherme Nery, posgraduado en Medicina Cannabinoide, el principal diferencial de la síndrome en relación a otras causas comunes de vómitos está directamente relacionado con el historial de uso de la sustancia. “El gran punto que separa la hiperémesis cannabinoide de otras síndromes es el uso reciente y recurrente de cannabis, principalmente de THC”, explica.
Adultos jóvenes concentran la mayor parte de los casos
Según el estudio, la mayor incidencia de atenciones ocurrió entre adultos jóvenes, especialmente en el rango de 18 a 35 años, con predominio en hombres. El estudio también señaló variaciones demográficas y regionales, indicando que el fenómeno no se distribuye de forma homogénea en el país.
En las atenciones de emergencia, la síndrome suele manifestarse de forma cíclica, con crisis recurrentes de vómitos intensos intercaladas por períodos de mejoría. Otro signo clínico relevante, según Nery, es el comportamiento de búsqueda compulsiva de baños calientes.
“Algunos pacientes encuentran en el baño caliente un alivio importante de los síntomas. Creemos que la vasodilatación periférica ayuda a movilizar los cannabinoides circulantes hacia el tejido adiposo, reduciendo temporalmente su concentración en la sangre”, afirma el médico. Aunque no es exclusivo de la síndrome, este patrón se considera una pista importante en la evaluación clínica.
El diagnóstico sigue siendo un desafío
Los investigadores utilizaron criterios clínicos para identificar los casos, ya que, durante gran parte del período analizado, no había un código diagnóstico específico para la síndrome en los sistemas internacionales de clasificación de enfermedades. Esto contribuyó a la subnotificación y a la clasificación de estas atenciones como trastornos gastrointestinales inespecíficos.
En la práctica de la sala de emergencias, otros signos refuerzan la sospecha de la síndrome, como baja respuesta a antieméticos convencionales, múltiples visitas al servicio de emergencia, deshidratación y trastornos electrolíticos derivados de los vómitos repetidos.
La interrupción del uso es central en el tratamiento

Según el Dr. Guilherme Nery, la interrupción del uso de cannabis es esencial para el control definitivo de la síndrome. “La abstinencia es mandatoria para resolver el cuadro de forma sostenida. Si el paciente mejora en la sala de emergencias, pero mantiene el uso, la posibilidad de recidiva es alta”, destaca.
El tiempo necesario sin cannabinoides varía de persona a persona, pero generalmente entre 15 y 45 días son suficientes para interrumpir el ciclo de crisis. Durante los episodios agudos, medidas como hidratación intravenosa, corrección de electrolitos, uso de capsaicina tópica y medicamentos como haloperidol pueden ayudar a reducir el sufrimiento, aunque no sustituyen la cesación del uso.
El reconocimiento oficial puede ampliar el diagnóstico y el cuidado
La divulgación del estudio ocurre en un momento en que la Organización Mundial de la Salud (OMS) comenzó a reconocer oficialmente la síndrome de hiperémesis cannabinoide, con la creación de un código específico en la Clasificación Internacional de Enfermedades. La medida debe facilitar el registro de los casos, apoyar nuevas investigaciones y calificar el abordaje clínico en los servicios de emergencia.
A pesar del cuadro, el médico destaca que el cannabis y sus derivados tienen un uso terapéutico consolidado. “Son medicamentos que pueden no ser compatibles con una parte de la población. Cuando esto sucede, es importante buscar alternativas terapéuticas pensando en el individuo”, concluye.

