De crisis convulsivas a estabilidad: cómo el cannabis medicinal transformó la vida de Fernando

Con epilepsia refractaria desde la adolescencia, encontró en la planta un tratamiento eficaz y legalizó el cultivo

Publicado en 07/08/2025

De crises convulsivas à estabilidade: como a cannabis medicinal transformou a vida de Fernando

Fernando Soller Gimenez, de 46 años, encontró en el cannabis una solución real para una condición que lo acompañaba desde la adolescencia. Imagen: Archivo personal

Fernando Soller Gimenez, de 46 años, encontró en el cannabis una solución real para una condición que lo acompañaba desde la adolescencia. Portador de epilepsia refractaria de difícil control, con el tratamiento adecuado, llegó a estar hasta cuatro meses sin una sola convulsión - algo inimaginable durante gran parte de su vida.

Sin embargo, esta estabilidad fue conquistada tras décadas de crisis, prejuicio y intentos frustrados de tratamiento.

 

Primeras crisis y estigmas: el inicio de la trayectoria

 

La jornada de Fernando comenzó en 1995, cuando, a los 16 años, tuvo su primera crisis convulsiva. “A partir de ahí, mi vida cambió”, recuerda. “Tanto en la escuela como en la vida social y familiar, fue muy difícil, porque en esa época existía mucho prejuicio".

Durante la adolescencia, Fernando pasó a convivir con bromas y apodos como “Gardenal” y “Lelé da Cuca”. “Esto empezó a afectar mi vida. No quería ir más a la escuela, estaba huyendo de la vida social".

Sin un diagnóstico claro, fue atendido por diversos médicos. Medicamentos como Gardenal y Depakene se convirtieron en parte de su rutina, sin embargo, no ofrecieron el control esperado. La condición llevó a Fernando a la casa de su madre en São Paulo y se mudó a Salvador (BA) cuando tenía 17 años. “Pensábamos que sería más tranquilo lidiar con todo aquí en Bahia", explica.

En ese momento, aún no comprendía su condición, diagnosticada aproximadamente un año después de la mudanza. Solo sabía que los “apagones” mientras conducía, caminaba o realizaba tareas simples eran constantes. 

 

Conexión con la naturaleza y percepción de los desencadenantes emocionales

 

A los 22 años, en 2001, se mudó al Vale do Capão, en la Chapada Diamantina (BA), en busca de tranquilidad. Fue en este período que comenzó a identificar los desencadenantes emocionales relacionados con las crisis. “Me pongo ansioso y eso activa un modo de protección de mi cuerpo. Me hace dejar de pensar en todo. Es como si mi cuerpo apretara un botón de reinicio".

En la región, conoció el uso adulto de la planta, que en las pocas experiencias ya mostraba buenos resultados tanto en el control de la ansiedad como en las convulsiones. La búsqueda del medicamento llegó en 2016, a los 37 años. “Vi en investigaciones científicas que el cannabis podría ayudar en el tratamiento. Con el apoyo de amigos, decidí producir mi propio aceite”, explica.

Sin conocimiento técnico, enfrentó una jornada de intentos y errores. Aun así, los resultados comenzaron a aparecer. A principios de 2017, inició la producción casera del aceite y continuó con el tratamiento "informal" hasta mediados de 2022.

El cambio llegó tras un curso de extracción en el Instituto Cannabis Sin Fronteras, que lo ayudó a mejorar su técnica y entender los cannabinoides. En la misma época, comenzó a ser acompañado por una médica especializada en cannabis medicinal.

 

El derecho a cultivar legalmente

 

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Fernando Gimenez en su cultivo casero de cannabis. Imagen: Archivo personal

El respaldo legal, proveniente de un Habeas Corpus preventivo, conseguido en 2023, llegó tras un episodio traumático. A finales del año anterior, la Policía Federal invadió su residencia con una orden de búsqueda y aprehensión. “Fue un susto. Ni siquiera estaba en casa. Revisaron todo, pero vieron que no había ningún crimen".

Después del episodio, decidió "romper la puerta". “Antes vivía escondido, con miedo. Hoy, si quieren venir aquí a filmar todo el proceso de cultivo, está todo abierto. Esta intervención me dio fuerza". Con apoyo jurídico, consiguió el habeas corpus preventivo y legalizó el cultivo.

 

Activismo y nueva visión sobre la salud mental

 

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Producción del aceite personal de Fernando. Imagen: Archivo personal

Hoy, Fernando integra el Instituto Terapeutas Canábicos (ITC), la Asociación Baiana de Apoyo y Investigación al Paciente Canábico (ABAPEC) y está estructurando la Asociación Canábica del Sur de Bahia (CSB). “Queremos dar más apoyo y acceso a las personas. Es una medicina cara y el acceso aún es difícil".

Además del tratamiento con aceite, también inició seguimiento con un neurólogo y terapia cognitivo-conductual. “Por primera vez en 46 años, comencé a hacer terapia. Pensaba que el psicólogo era cosa de gente ‘loca’, pero vi cuánto me ayudó".

 

¿Cómo es Dra.?

 

Consulta la entrevista del Portal Sechat con la Dra. Alessandra de Moura Lima, neurocirujana y neurofisióloga, responsable de explicar cómo el cannabis puede ayudar en el tratamiento de la epilepsia refractaria: